La onda expansiva de la decisión de Francia sobre Palestina ha llegado con fuerza a Italia. El viceprimer ministro y líder de la Liga, Matteo Salvini, ha incendiado el debate al calificar el movimiento de Macron como “un regalo a Hamás”.
Roma, Italia.- El debate europeo sobre el reconocimiento de Palestina ha encontrado en Italia su voz más dura y polarizante. El viceprimer ministro y líder del partido de derechas Liga, Matteo Salvini, ha reaccionado con una contundencia extrema a la decisión de Francia, calificándola públicamente como “un regalo a Hamás”.
Esta declaración, cargada de intención política, no parece buscar influir en la diplomacia europea, sino que se interpreta como un acto estratégico de diferenciación política. Salvini adopta deliberadamente la postura más extrema posible para reforzar su marca de líder de línea dura ante su base electoral en Italia, distinguiéndose así de otros conservadores europeos más moderados y de sus propios socios en el gobierno italiano.
La declaración que incendia el debate
Las palabras exactas de Salvini, difundidas por agencias de noticias italianas, no dejan lugar a dudas sobre su postura: “Riconoscere adesso lo Stato di Palestina ‘è un regalo ad Hamas” (Reconocer ahora el Estado de Palestina “es un regalo a Hamás”).
Con esta afirmación, Salvini no solo ataca directamente al presidente francés Emmanuel Macron, sino que se alinea sin fisuras con la retórica del gobierno israelí, que había calificado la medida de «recompensa al terror». La declaración se enmarca perfectamente en el estilo político de Salvini, conocido por su lenguaje directo, su euroescepticismo y su retórica de confrontación.
Las dos caras de Roma: Gobierno dividido y el mensaje del Vaticano
La contundencia de Salvini pone de manifiesto las tensiones dentro del propio gobierno de coalición italiano. Mientras el líder de la Liga adopta la postura más radical, la política exterior oficial de Italia, dirigida por el Ministro de Asuntos Exteriores, se ha mostrado mucho más cauta, oponiéndose a un reconocimiento unilateral y alineándose más con la prudencia de Alemania.
En un poderoso contraste temático y moral, el mismo día en que Salvini lanzaba su diatriba, desde la Ciudad del Vaticano llegaba un mensaje completamente opuesto. El Papa (referido como León XIV en algunas fuentes, pero representando la figura papal) hacía un llamamiento a “promover la no violencia” en medio de los desafíos globales. Este contrapunto desde la misma ciudad de Roma resalta las dos almas que conviven en Italia: la de la política de confrontación y la del llamamiento a la paz y el diálogo.
La declaración de Salvini asegura que Italia, al igual que el resto de Europa, se verá inmersa en un profundo y polarizado debate sobre el camino a seguir en uno de los conflictos más enquistados del planeta.


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