domingo, enero 11, 2026

Roma contra el sobreturismo: caos en la Fontana di Trevi

La Fontana di Trevi, inmortalizada por Fellini como el epítome de la «dolce vita», es hoy el epicentro de un «caos total». Hordas de turistas luchan por un selfie, se sientan en el mármol sagrado y desafían las prohibiciones de comer o beber, bajo la impotente mirada de la policía local. Esta escena, que se repite a diario en el Coliseo, el Panteón y la Plaza de España, es el síntoma más visible de una enfermedad que amenaza con devorar a Roma: el sobreturismo. La Ciudad Eterna, que se prepara para recibir más de 50 millones de visitantes este año, enfrenta la amarga paradoja de que su mayor fuente de ingresos podría ser también la causa de su destrucción.

De la «Dolce Vita» a la Lucha por la Supervivencia

Para los romanos, la vida en el centro histórico se ha convertido en una carrera de obstáculos. La congestión es insoportable, la infraestructura pública está al límite y, lo más grave, la turistificación está provocando un éxodo silencioso pero imparable de los residentes locales.

Las cifras son alarmantes. El centro histórico de Roma ha perdido el 38% de sus residentes en la última década. La causa principal es la explosión de los alquileres turísticos. En los últimos cinco años, el número de alojamientos de corta estancia en la ciudad se ha duplicado, superando los 30,000. Este fenómeno ha disparado los precios de los alquileres a largo plazo, haciendo que vivir en el corazón de Roma sea un lujo inalcanzable para los propios romanos.

¿Reservar para Rezar? Las Soluciones sobre la Mesa

Ante la creciente presión social y el riesgo de degradación irreversible de su patrimonio, las autoridades romanas, lideradas por el concejal de Turismo, Alessandro Onorato, han puesto sobre la mesa un paquete de medidas drásticas.

La propuesta más llamativa es la implementación de un sistema de reservas y una ruta controlada para visitar la Fontana di Trevi. Se crearía un itinerario de entrada y salida obligatorio para gestionar las multitudes, y se contempla una tasa simbólica de 2 euros para los turistas, cuyos ingresos se destinarían a la vigilancia y mantenimiento del monumento.

Paralelamente, el ayuntamiento busca frenar la hemorragia de viviendas. Se están introduciendo regulaciones más estrictas para los alquileres turísticos, incluyendo requisitos de registro y el cumplimiento de códigos de edificación, con el objetivo de prohibir la apertura de nuevos establecimientos no hoteleros en el centro histórico. Estas medidas se suman a las ya existentes, como las multas por comer en los monumentos o bañarse en las fuentes, que buscan regular el comportamiento de los visitantes.

El desafío que enfrentan Roma y Barcelona es, en esencia, el mismo: una crisis de vivienda y una pérdida de identidad causadas por un modelo turístico insostenible. Sin embargo, las respuestas que se están gestando en cada ciudad reflejan culturas políticas muy diferentes y ofrecen dos modelos distintos para el futuro de la gobernanza urbana. Mientras en Barcelona se observa un movimiento de protesta social de base, más visual y confrontacional, que ha forzado la agenda política desde abajo, en Roma la respuesta está siendo liderada desde arriba, con un enfoque más tecnocrático y administrativo.

Barcelona apuesta por una solución estructural y radical: la eliminación total de las licencias de Airbnb. Roma, por ahora, se centra en gestionar los síntomas, controlando los flujos en sus monumentos más icónicos. El éxito o fracaso de cada una de estas estrategias será una lección crucial para cientos de ciudades patrimonio de la humanidad que se enfrentan a la misma encrucijada.

La pregunta final es si estas medidas, ya sean fruto de la rebelión ciudadana o de la planificación burocrática, serán suficientes para salvar el alma de las grandes capitales europeas. De lo contrario, corren el riesgo de convertirse en hermosos museos al aire libre, parques temáticos para el consumo global, donde los antiguos residentes son ya solo el último y melancólico vestigio de una civilización perdida.

Caro Ira
Caro Ira
Caro Ira es una destacada colaboradora en medios digitales, aportando su conocimiento y experiencia en deportes, tecnología y entretenimiento. Su habilidad para crear narrativa cautivadora para audiencias digitales garantiza contenido relevante y atractivo. Su experiencia en estos nichos específicos refuerza la autoridad y fiabilidad de nuestros artículos en estas áreas.
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