El ataque del 25 de agosto al Hospital Nasser en Jan Yunis, al sur de Gaza, dejó un saldo de 22 personas muertas, entre ellas cinco periodistas. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aseguraron que la ofensiva estaba dirigida contra una supuesta cámara de Hamas que transmitía desde el hospital. Sin embargo, una investigación de Reuters desmintió esa versión: el equipo pertenecía a esa agencia de noticias y había sido utilizado durante meses por sus reporteros para transmitir desde el lugar.
El ataque y la versión oficial israelí
De acuerdo con fuentes militares israelíes, la operación fue planeada utilizando imágenes de un dron que mostraban una cámara cubierta con una toalla. Los oficiales consideraron este detalle “sospechoso”, ya que afirmaron que los paños pueden emplearse para evadir sensores de calor y observación aérea.
El ataque se llevó a cabo sin autorización del alto mando regional, según admitió posteriormente un oficial militar a Reuters. Aun así, el ejército israelí no explicó quién dio la orden de atacar ni por qué se bombardearon dos veces las mismas escaleras del hospital en un intervalo de nueve minutos.
El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó el hecho como un “trágico accidente”.
La investigación de Reuters contradice la narrativa
El trabajo de verificación de Reuters, apoyado también por información de la agencia AP, demostró que la cámara señalada por Israel pertenecía a Hussam al-Masri, uno de los periodistas asesinados ese día. El reportero había colocado el equipo en el mismo sitio al menos 35 veces desde mayo para cubrir los bombardeos y transmitir en vivo desde el hospital.
Masri solía cubrir la cámara con su alfombra de oración verde y blanca para protegerla del calor y del polvo. Israel nunca había solicitado a Reuters que dejara de cubrirla con algún paño, aseguró un portavoz de la agencia.
Las imágenes también revelaron que otra “toalla” identificada por las tropas israelíes era, en realidad, el pañuelo blanco en la cabeza de la periodista Mariam Dagga, quien se encontraba sentada junto a Masri y también murió en el ataque.
Periodistas entre las víctimas mortales
El doble bombardeo contra las escaleras del hospital Nasser acabó con la vida de 22 personas, entre ellas los periodistas:
- Hussam al-Masri, reportero de Reuters.
- Mariam Dagga, periodista vinculada con AP y otros medios.
- Moaz Abu Taha, periodista independiente colaborador de diversas agencias internacionales.
Además de documentar la guerra, estos periodistas se reunían habitualmente en el hospital porque el lugar ofrecía una vista elevada, acceso a electricidad e internet estable para transmitir en vivo. Sus reportes habían registrado ambulancias ingresando heridos, ataques israelíes a zonas cercanas y la devastación en Gaza.
Dudas sobre la actuación militar israelí
Más allá de la confusión sobre la cámara, el ejército israelí no ha respondido a preguntas clave planteadas por Reuters y organizaciones internacionales:
- ¿Por qué no se advirtió previamente al hospital ni a Reuters sobre la intención de atacar?
- ¿Por qué se lanzó un segundo bombardeo nueve minutos después del primero, cuando ya había heridos y personal de emergencia en la zona?
- ¿Quién autorizó la operación si, como afirma un oficial, no hubo aprobación del alto mando regional?
La ausencia de respuestas ha alimentado las críticas contra Israel por el uso de la fuerza contra periodistas y por posibles violaciones al derecho internacional humanitario, que protege a civiles y personal de prensa en zonas de conflicto.
El contexto del ataque en Gaza
El hospital Nasser, en Jan Yunis, se había convertido en un punto clave para la cobertura periodística internacional desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza. Los ataques contra periodistas han sido denunciados por organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), que insiste en que la labor informativa no debe ser blanco militar.
La muerte de Masri, Dagga y Abu Taha se suma a una larga lista de reporteros fallecidos en el conflicto, lo que refuerza la preocupación de la comunidad internacional sobre la libertad de prensa y la seguridad de los informadores en zonas de guerra.
La investigación de Reuters pone en entredicho la versión israelí sobre el ataque al Hospital Nasser en Gaza. Las pruebas muestran que la supuesta cámara de Hamas era, en realidad, parte del equipo periodístico utilizado desde hace meses por reporteros que cubrían la ofensiva.
El hecho no solo dejó 22 muertos, incluidos cinco periodistas, sino que también abrió interrogantes sobre la responsabilidad del ejército israelí, la falta de advertencias previas y el uso de la fuerza en un hospital en funcionamiento.
Mientras el gobierno de Israel lo califica como un “trágico accidente”, para la comunidad internacional este episodio se suma a la creciente lista de ataques contra la prensa en Gaza, evidenciando la urgencia de garantizar la seguridad de los periodistas y el respeto al derecho internacional humanitario.
