En el más reciente documental “PRI: crónica del fin”, el expresidente Enrique Peña Nieto hizo una sorprendente revelación: el manejo de la crisis por el escándalo de la llamada “Casa Blanca” fue un error, y su entonces esposa, Angélica Rivera, nunca debió haber dado la cara públicamente.
El episodio surgió tras un reportaje que cuestionó la compra de una propiedad en Lomas de Chapultepec, señalando posibles conflictos de interés con contratistas del gobierno. Ante la presión mediática, Peña Nieto consideró que Rivera debía explicar la situación, decisión que ahora reconoce fue equivocada.
“Creo que nunca debió ella haber dado la cara de un tema que correspondía al presidente de la República”, declaró Peña Nieto en la serie dirigida por Denise Maerker y transmitida por la plataforma VIX.
Peña Nieto admite errores en el manejo de la crisis
El expresidente reconoció que la estrategia de comunicación fue fallida. Admitió que la Casa Blanca dejó un golpe a su credibilidad y que, en retrospectiva, él debió asumir la responsabilidad directa del escándalo.
“La Casa Blanca fue un manejo de crisis equivocado”, señaló Peña Nieto, reconociendo públicamente las consecuencias políticas y mediáticas del episodio.
Angélica Rivera y su papel en la controversia
En aquel momento, Rivera se convirtió en el rostro público del escándalo. La actriz defendió la adquisición de la vivienda y explicó detalladamente el proceso, buscando proteger la integridad familiar:
“Me siento con la responsabilidad de explicar, paso a paso, todo lo relacionado con la casa que ha sido cuestionada… Hoy estoy aquí para defender mi integridad, la de mis hijos y la de mi esposo”.
Aunque su intervención buscaba claridad, la opinión pública percibió la estrategia como un intento fallido de desviar responsabilidades del presidente.
La visión crítica del documental y análisis de Juan Villoro
El documental incluye comentarios del escritor Juan Villoro, quien ironiza sobre el episodio citando a Karl Marx:
“La historia ocurre primero como tragedia y luego regresa como comedia; en México pudimos ver que lo que antes había ocurrido como tragedia, ahora regresaba como telenovela”.
Esta reflexión muestra cómo el escándalo trascendió lo político y se convirtió en un fenómeno cultural y mediático.
Consecuencias políticas y mediáticas del episodio
El reconocimiento de Peña Nieto marca un momento de transparencia tardía, aceptando que el manejo del escándalo afectó su imagen y la del PRI, que perdió la presidencia en 2018. Este caso se mantiene como un ejemplo de los desafíos en el manejo de crisis política y la responsabilidad pública en México.
