EU abre segundo frente en su ataque contra Cuba después de que el gobierno estadounidense anunciara una nueva iniciativa de ayuda humanitaria destinada al pueblo cubano tras el paso del huracán Melissa, pero con un claro enfoque político que va más allá de la asistencia alimentaria básica. Esta acción se da en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y La Habana, intensificadas por recientes acontecimientos geopolíticos en la región.

La iniciativa fue anunciada esta semana por el Departamento de Estado, que confirmó envíos de alimentos y suministros básicos valorados en 3 millones de dólares destinados a las regiones más afectadas de la isla, como Santiago de Cuba, Holguín y Granma.
Estrategia de EU con tintes políticos
De acuerdo con funcionarios del gobierno de Estados Unidos, que hablaron con medios bajo condición de anonimato, la operación no sólo busca asistir a los damnificados por Melissa, sino también minar el apoyo popular al gobierno cubano y presionar a las autoridades de la isla para alejarlas del poder.
En una conferencia de prensa, Jeremy Lewin, alto funcionario del Departamento de Estado encargado de asistencia humanitaria, afirmó que la ayuda es para “el pueblo cubano, no para el gobierno cubano”, y advirtió a La Habana que tiene dos opciones: permitir la entrega directa de la ayuda o enfrentar consecuencias por su interferencia.
Esta retórica se enmarca en una estrategia más amplia impulsada por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, quienes han expresado públicamente que el régimen cubano debería “hacer un trato” con Washington si desea mejorar su situación y evitar mayores presiones.
El papel de la Iglesia Católica en la entrega de ayuda
Para sortear posibles obstáculos del gobierno cubano, Estados Unidos ha coordinado la entrega de asistencia a través de la Iglesia Católica y organizaciones no gubernamentales presentes en la isla. Esta decisión refleja la intención de asegurar que los recursos lleguen directamente a las comunidades más vulnerables, evitando el control de las autoridades oficiales.
El secretario Rubio afirmó que los primeros vuelos de ayuda incluyen alimentos esenciales como arroz, frijol y aceite, así como kits de higiene, tratamiento de agua y utensilios domésticos básicos. La colaboración con la Iglesia busca garantizar transparencia y acceso directo a las familias afectadas.
Sin embargo, la llegada de esta asistencia ha sido recibida con críticas oficiales por parte del gobierno cubano, que acusa a Estados Unidos de utilizar la solidaridad ante una tragedia natural como herramienta de manipulación política y mediática. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó la acción como una operación con fines oportunistas que intenta “desacreditar a las autoridades de La Habana”.
Contexto de tensiones entre Washington y La Habana
La ayuda estadounidense llega en un momento de fuertes tensiones diplomáticas. Recientemente, Trump ha intensificado su discurso contra el régimen cubano, llegando incluso a advertir que no habrá más petróleo ni dinero para Cuba tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha respondido denunciando que no existe una negociación formal en curso con Estados Unidos y ha rechazado la intromisión en los asuntos internos de su país, subrayando que cualquier avance en las relaciones debe basarse en el respeto al derecho internacional y a la soberanía de Cuba.
Además, la salida de Venezuela como principal proveedor de petróleo de Cuba ha generado una crisis energética en la isla, intensificando la presión económica sobre su población y limitando la capacidad de respuesta del gobierno ante desastres naturales y la escasez de recursos.
Reacciones y percepciones internas
La respuesta al envío de ayuda ha sido mixta dentro de Cuba: mientras algunos sectores ven la asistencia como una oportunidad para aliviar el sufrimiento causado por Melissa, otros la consideran un intento de socavar la autoridad del gobierno cubano. Comentarios en redes sociales y plataformas independientes reflejan desconfianza hacia las intenciones estadounidenses y llaman a no politizar la tragedia.
Por su parte, líderes oficiales han rechazado cualquier ayuda que no pase por los mecanismos estatales, defendiendo que la soberanía cubana no debe verse comprometida, incluso en situaciones de emergencia humanitaria.
La iniciativa de EU abre segundo frente en su ataque contra Cuba con ayuda humanitaria tras Melissa revela una estrategia que combina asistencia con presión política. Aunque Estados Unidos insiste en que la ayuda está destinada al pueblo cubano y que busca evitar la interferencia del régimen, La Habana percibe este movimiento como una maniobra para debilitar su autoridad. En medio de tensiones geopolíticas, la asistencia social se convierte en un instrumento de política exterior que podría tener efectos duraderos en las relaciones entre ambos países.