En una serie de discursos contundentes, el Papa León XIV ha reafirmado el celibato sacerdotal como una «virtud indispensable» y ha exigido a los obispos actuar con «firmeza y decisión» frente a cualquier caso de abuso, sentando una línea doctrinal clara en dos de los temas más sensibles para la Iglesia Católica actual.
El Vaticano ha sido testigo esta semana de una serie de pronunciamientos clave por parte del Papa León XIV que buscan definir el rumbo de su pontificado. Dirigiéndose a obispos y cardenales de 38 países, el Pontífice ha abordado de frente dos de las cuestiones que más debate y controversia generan dentro y fuera de la Iglesia: el celibato sacerdotal y la crisis de los abusos sexuales.
Celibato: Un «Carisma a Proteger»
En un mensaje claro a quienes abogan por una relajación de la disciplina eclesiástica, el Papa León XIV ha cerrado la puerta a cualquier cambio en la norma del celibato. Lo ha descrito como un «carisma que debe ser reconocido, protegido y educado» y lo ha elevado a la categoría de «virtud indispensable» para el sacerdocio.
En su discurso a los prelados, fue aún más explícito: «El obispo vive también esa otra forma de pobreza que es el celibato y la virginidad por el Reino de los Cielos (…) No se trata sólo de ser célibe, sino de practicar la castidad de corazón y de conducta», afirmó, vinculando directamente esta práctica al seguimiento de Cristo y a la imagen de santidad de la Iglesia.
Estas declaraciones, las primeras tan directas sobre el tema por parte de su pontificado, se alinean con la postura de sus predecesores y buscan acallar las corrientes internas que pedían una revisión de esta norma milenaria.
Abusos: «Firmeza y Decisión» sin Tolerancia
Paralelamente a la reafirmación de la disciplina tradicional, el Papa ha enviado un mensaje igualmente contundente sobre la mayor crisis de credibilidad que enfrenta la Iglesia. León XIV instó a la jerarquía católica a «actuar con firmeza y decisión ante situaciones que puedan causar escándalo, así como ante cualquier caso de abuso, especialmente contra menores, ateniéndose a la normativa vigente».
Esta es la segunda vez en una semana que el Papa aborda el tema. Previamente, había enviado una carta a periodistas peruanos que investigaron los abusos en el Sodalicio de Vida Cristiana, una organización disuelta por el Vaticano. En esa misiva, que ha tenido un enorme impacto, el Papa afirmó que «la Iglesia no debe tolerar bajo ninguna circunstancia ninguna forma de abuso» y defendió el periodismo libre como un deber para una democracia sólida.
«En este tiempo de profundas tensiones institucionales y sociales, defender el periodismo libre y ético no es sólo un acto de justicia, sino un deber de todos los que anhelan una democracia sólida y participativa.» – Papa León XIV en su carta a periodistas peruanos.
La mención específica a los periodistas que han sido objeto de «ataques injustos» por sus investigaciones es un gesto sin precedentes que ha sido interpretado como un fuerte respaldo a la transparencia y a la rendición de cuentas, incluso cuando proviene de fuera de la propia institución eclesiástica.
La estrategia del Papa León XIV parece clara: combinar la reafirmación de la doctrina tradicional para contentar a los sectores más conservadores, con una postura de «tolerancia cero» y apertura a la fiscalización externa en la lucha contra los abusos, buscando así restaurar la credibilidad de la Iglesia en un pontificado que se perfila como doctrinalmente firme pero institucionalmente reformista.


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