En 2013, Jorge Mario Bergoglio asumió el papado con una visión distinta: una Iglesia más cercana, más humana… y más digital. Desde ese momento, el papa Francisco se convirtió en el rostro de una transformación histórica: llevar la fe católica al corazón del mundo digital.
La revolución empezó con un tuit
Antes de ser elegido papa, ya existía la cuenta oficial @Pontifex en Twitter, pero fue Francisco quien la convirtió en un puente espiritual entre el Vaticano y millones de fieles. Con mensajes breves y sencillos, comenzó a compartir reflexiones sobre el amor, la justicia y la esperanza. En tiempos de crisis, como durante la pandemia, sus palabras calmaron a una humanidad temerosa, demostrando que 280 caracteres pueden contener un mensaje de paz global.
Un Papa entre selfies e historias
Instagram llegó en 2016 con la cuenta @franciscus. Pero no era un simple perfil de fotos: cada imagen del pontífice abrazando a un niño o caminando entre multitudes tenía una carga simbólica. Era el papa “de carne y hueso”, cercano, empático y accesible, humanizando la figura eclesiástica más alta del mundo.
Desde Facebook Live hasta YouTube, la estrategia fue clara: usar todos los medios digitales para hacer llegar su mensaje a las nuevas generaciones. Así, misas, audiencias generales y momentos clave del Vaticano llegaron a millones sin importar la distancia.
Comunicación moderna para un mensaje eterno
El papa Francisco entendió algo fundamental: para que la fe siga viva, debe hablar el idioma de la época. Y en pleno siglo XXI, ese idioma son las redes sociales, las transmisiones en vivo y los contenidos virales. Bajo su guía, la Iglesia implementó transmisiones digitales de eventos religiosos, permitiendo que cualquier persona, desde su casa, pudiera vivir una experiencia espiritual.
Pero también alzó la voz sobre los peligros de ese mundo digital: en su mensaje del Día de las Comunicaciones Sociales de 2019 alertó sobre las fake news, los discursos de odio y la polarización que generan los algoritmos. Su llamado fue claro: usar la tecnología con ética y empatía.
La encíclica ‘Fratelli Tutti’ y la era digital
En 2020, Francisco consolidó su visión en la encíclica Fratelli Tutti, donde reflexiona sobre la responsabilidad digital. No se trata solo de publicar, sino de conectar con respeto y construir comunidad. Su mensaje resonó: el internet puede unir, sanar y evangelizar… si se usa con conciencia.
Un Papa con WiFi en el corazón
Más allá de sus millones de seguidores, el verdadero impacto del papa Francisco en la era digital está en cómo transformó la forma de comunicar la fe. No impuso, no sermoneó: dialogó. Y esa es la verdadera revolución. Porque logró algo extraordinario: ser el líder de una Iglesia milenaria sin dejar de ser un hombre del presente.
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