Ormuz agrava la crisis: Aramco alerta pérdida de 2.600 millones barriles

El cierre de Ormuz redujo drásticamente el suministro mundial de petróleo, mientras Aramco advierte pérdidas históricas y presión sobre la energía global.

Ormuz vuelve a colocarse en el centro de la atención internacional después de que el presidente y consejero delegado de Aramco, Amin Nasser, asegurara que el conflicto en Oriente Medio ha provocado la pérdida de más de 2.600 millones de barriles de petróleo desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. La advertencia llega en un momento en que el suministro energético mundial enfrenta una presión sin precedentes y las principales economías observan con preocupación el impacto que podría extenderse durante meses.

El directivo de la petrolera saudí explicó que el cierre del estratégico estrecho de Ormuz ha alterado profundamente los flujos de crudo, reduciendo el abastecimiento disponible para industrias consideradas esenciales como la agricultura, la manufactura, la industria química, la producción de semiconductores y el sector automotriz. Aunque Aramco ha implementado alternativas logísticas para amortiguar parte del impacto, el panorama continúa siendo complejo y la recuperación podría tomar mucho más tiempo del esperado.

La magnitud de la crisis energética en Oriente Medio

Durante la presentación de los resultados financieros de Aramco, Amin Nasser describió el escenario actual como la mayor crisis de suministro de petróleo registrada hasta ahora. De acuerdo con sus cifras, el conflicto redujo el abastecimiento mundial en un promedio cercano a los 11 millones de barriles diarios, una situación que ha coincidido con una demanda energética que continúa siendo elevada en los principales mercados internacionales.

El ejecutivo señaló que esta reducción acumulada representa más de 2.600 millones de barriles que dejaron de llegar al mercado global desde finales de febrero. Esa disminución afecta directamente a cadenas productivas estratégicas y mantiene bajo presión a empresas que dependen del suministro constante de hidrocarburos para sostener su actividad económica. El análisis presentado por Aramco también muestra que la combinación entre conflictos geopolíticos y limitaciones logísticas ha generado un entorno especialmente delicado para la estabilidad energética.

Ormuz continúa limitado y la recuperación será lenta

Uno de los datos más relevantes expuestos por Nasser es que los flujos actuales de petróleo que atraviesan Ormuz apenas representan una décima parte de los niveles existentes antes del conflicto. Esa reducción refleja la importancia del estrecho para el comercio internacional de hidrocarburos y explica por qué cualquier interrupción tiene consecuencias inmediatas sobre el mercado energético mundial.

El presidente de Aramco estimó además que, mientras permanezcan las actuales restricciones, el planeta continuará perdiendo más de 100 millones de barriles por semana. Incluso si se alcanzara una solución política inmediata, advirtió que la normalización de los flujos no sería automática. Según sus cálculos, harían falta hasta 18 meses para reconstruir las reservas agotadas, considerando un ritmo promedio de recuperación cercano a 2,1 millones de barriles diarios.

Las medidas de Aramco para reducir el impacto

Frente al cierre parcial del estrecho, Aramco recurrió al oleoducto Este-Oeste, infraestructura que conecta los campos petroleros del este de Arabia Saudí con instalaciones ubicadas sobre el mar Rojo. Esta alternativa permitió mantener parte de las exportaciones y reducir el efecto negativo sobre el suministro internacional.

Nasser explicó que la utilización de esta infraestructura, sumada a la liberación de reservas estratégicas y a diversas medidas de racionamiento de la demanda implementadas en distintos mercados, logró disminuir la pérdida neta estimada desde 2.600 millones hasta aproximadamente 1.800 millones de barriles. No obstante, reconoció que estas soluciones representan únicamente mecanismos temporales y que no sustituyen completamente la capacidad de transporte que normalmente ofrece el estrecho de Ormuz.

El análisis también destaca que estas estrategias han permitido mantener operativas diversas cadenas de suministro internacionales, aunque con mayores costos logísticos y una creciente presión sobre los inventarios disponibles en diferentes regiones del mundo.

Refinerías bajo presión y un mercado con poco margen de respuesta

Además del problema logístico derivado del cierre de Ormuz, Aramco advirtió que el sistema mundial de refinación enfrenta un nivel de utilización extremadamente elevado. Según explicó Nasser, muchas refinerías operan prácticamente a su capacidad máxima, lo que reduce significativamente la posibilidad de responder con rapidez ante nuevas interrupciones del suministro.

Esta situación deja al mercado energético con escasos mecanismos de amortiguación. En caso de registrarse un cierre inesperado o prolongado de alguna instalación importante de refinación, la presión sobre el abastecimiento global podría intensificarse aún más, incrementando la vulnerabilidad de las cadenas industriales que dependen del petróleo como materia prima o fuente de energía.

El panorama descrito por la compañía refleja que la combinación entre restricciones en el transporte marítimo, limitaciones de refinación y elevada demanda internacional mantiene al mercado en un estado de alta sensibilidad frente a cualquier cambio geopolítico.

Aramco mantiene inversiones pese al entorno internacional

Pese al escenario de incertidumbre, Aramco informó resultados financieros positivos durante el primer semestre del año. La empresa registró ganancias por 65.229 millones de dólares, cifra que representa un incremento del 34 % respecto al mismo periodo del año anterior, consolidando su posición como la mayor petrolera del mundo.

Durante su mensaje, Amin Nasser afirmó que la compañía continuará invirtiendo en ampliar su capacidad de producción y fortalecer su infraestructura energética. El directivo sostuvo que el petróleo y el gas seguirán desempeñando un papel esencial para satisfacer la creciente demanda energética mundial, por lo que la estrategia de la empresa continuará enfocada en garantizar un suministro resiliente para sus clientes y generar valor a largo plazo.

Las declaraciones reflejan que, mientras persistan las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y continúe la incertidumbre sobre la reapertura total del estrecho, Ormuz seguirá siendo uno de los puntos más determinantes para la estabilidad del mercado petrolero internacional y para la evolución del suministro energético global.

Unidad de Investigación
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