Tras tres semanas de incertidumbre política, Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia, presentó finalmente su gabinete en medio de fuertes tensiones. El anuncio llegó con el país dividido entre el cansancio social y la expectativa política, mientras el gobierno de Emmanuel Macron intenta sostener su mayoría parlamentaria.
El clima político en París se respiraba tenso: negociaciones de último minuto, llamados a la unidad y filtraciones desde el Palacio del Elíseo. Lecornu, consciente de la fragilidad de su posición, buscó equilibrar fuerzas entre el bloque macronista, los republicanos y sectores moderados de la oposición.
Continuidad en los nombres, incertidumbre en el rumbo
El nuevo gabinete refleja más continuidad que ruptura. Gérald Darmanin asumió Justicia, Élisabeth Borne pasó a Educación, Jean-Noël Barrot liderará Exteriores y Bruno Lemaire regresó a Defensa. Mientras tanto, los republicanos conservaron Interior y Cultura, y Manuel Valls siguió en Ultramar.
Aunque Lecornu prometió “rupturas en la forma y en el fondo”, la composición del Ejecutivo ha sido interpretada como un intento por mantener el control institucional más que por renovar la política francesa.
Una moción de censura amenaza al nuevo gobierno
El desafío más inmediato para el primer ministro llega desde la izquierda: Francia Insumisa, junto con comunistas y ecologistas, impulsa una moción de censura que podría poner en jaque al gabinete recién formado.
Con solo 220 diputados de 577, Lecornu gobierna en minoría y se enfrenta a un Congreso dividido. La búsqueda de apoyo del Partido Socialista es crucial para evitar el colapso político. En declaraciones a la prensa, el premier admitió ser “el primer ministro más débil de la Quinta República”.
Marine Le Pen y la derecha mantienen ambigüedad
Desde la oposición de derecha, Marine Le Pen y su partido Agrupación Nacional han mostrado cautela. Aunque declararon no pretender censurar “a priori” al nuevo Ejecutivo, mantienen ambigüedad en torno a su voto.
La líder ultraderechista busca posicionarse como la alternativa más fuerte ante Macron y capitalizar la inestabilidad del actual gobierno de centro-derecha.
Un gobierno frágil en la Quinta República
Con sindicatos en alerta y aliados divididos, Lecornu debe demostrar liderazgo en un escenario adverso. Francia enfrenta retos económicos, migratorios y sociales, mientras el nuevo gabinete intenta mantener la cohesión interna.
Entre el temor a nuevas protestas y el riesgo de censura parlamentaria, el gobierno francés camina sobre una delgada línea. Si Lecornu no logra consolidar su base, podría convertirse en el tercer primer ministro en caer bajo la administración Macron.


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