El presidente de Polonia, Andrzej Duda, ha denunciado que sus «aliados occidentales» están presionando a Varsovia para que asuma una carga aún mayor en el apoyo a Kiev, incluyendo la posibilidad de un «eventual despliegue de tropas» en territorio ucraniano.
Varsovia, Polonia.- En una declaración que amenaza con fracturar la fachada de unidad de la OTAN, el presidente polaco, Andrzej Duda, ha lanzado una acusación directa y sin precedentes contra sus socios. Según el mandatario, Polonia, uno de los pilares de la defensa del flanco oriental, está siendo objeto de presiones por parte de aliados occidentales no especificados para considerar el envío de tropas a Ucrania.
La denuncia, recogida por el portal de noticias polaco Onet, afirma que existe un intento de «cargar a Polonia con el mayor peso del apoyo militar a Kiev». Estas palabras no provienen de un miembro reticente de la Alianza, sino de su líder en compromiso defensivo, lo que les confiere una gravedad excepcional y revela las profundas tensiones que subyacen bajo la superficie de la cooperación transatlántica.
El «Aliado Modelo» Alza la Voz
Para comprender el impacto de las declaraciones de Duda, es fundamental analizar el papel de Polonia dentro de la OTAN. Lejos de ser un receptor pasivo de seguridad, Polonia se ha convertido en un proveedor neto y un ejemplo para el resto de los miembros.
- Gasto Récord en Defensa: Polonia es el país de la OTAN que más invierte en defensa como porcentaje de su PIB. Las proyecciones para 2025 sitúan su gasto en un 4.7%, más del doble del objetivo del 2% de la Alianza y superando incluso la proporción de Estados Unidos. En 2024, ya lideraba con un 4.12% del PIB.
- Pilar Logístico y Militar: Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, Polonia ha sido el principal centro logístico para la entrega de ayuda militar a Ucrania y uno de los mayores donantes de equipo pesado, incluyendo cientos de tanques y vehículos de combate.
Este contexto es clave: Duda no habla desde la debilidad, sino desde una posición de autoridad moral y financiera. Su declaración puede interpretarse como una maniobra política calculada. Al hacer pública esta supuesta presión, no solo se dirige a su audiencia nacional, sino que envía un mensaje claro a sus aliados: Polonia ha cumplido con creces y no aceptará cargas desproporcionadas. Está trazando una línea roja pública ante lo que podrían ser conversaciones privadas sobre escenarios de contingencia en caso de un deterioro grave de la situación en el frente ucraniano.
Una Grieta en la Estrategia de la OTAN
La postura oficial de la OTAN, reiterada en numerosas ocasiones por sus líderes, es que no habrá un despliegue de tropas de la Alianza en Ucrania para evitar una confrontación directa con Rusia. Las afirmaciones de Duda chocan frontalmente con este consenso público y ponen a la cúpula de la organización en una posición incómoda. Hasta el momento, no ha habido un desmentido oficial y directo por parte del cuartel general de la OTAN o de las principales capitales occidentales, un silencio que alimenta la especulación.
Las declaraciones del presidente polaco se producen, además, en un momento de máxima tensión, coincidiendo con las acusaciones sobre el uso de armas químicas por parte de Rusia. Si Moscú está escalando el conflicto a un nuevo nivel de brutalidad, la pregunta lógica que se hacen los estrategas a puerta cerrada es: ¿cuál es el plan de la OTAN si las defensas convencionales de Ucrania colapsan? Duda, al parecer, ha decidido forzar esa conversación al ámbito público, exponiendo los temores más profundos de la Alianza.
Esta crisis no trata solo de una queja de Polonia. Refleja la inmensa presión que soportan los estados del flanco oriental y señala que el aliado más comprometido de la OTAN podría estar alcanzando su límite político, revelando las fisuras en la estrategia occidental sobre la siguiente y quizás más peligrosa fase de la guerra.
