La historia de José y María buscando posada se repite año tras año en las celebraciones decembrinas. Con piñatas, letanías y canciones, recordamos cómo una pareja sin recursos buscó refugio hasta encontrar un pesebre donde nació la esperanza del mundo: el Mesías. Pero más allá del simbolismo navideño, este relato refleja una realidad contemporánea.
Hoy, millones de migrantes abandonan sus hogares huyendo de la violencia, el hambre y la desesperanza, con la misma necesidad de techo, trabajo y seguridad. Sin embargo, como en las letanías decembrinas, la puerta muchas veces se cierra con un “no os voy a abrir”, en un escenario dominado por políticas restrictivas, discursos de odio y un rechazo que olvida la contribución invaluable de quienes buscan una mejor vida.
Migrantes: los peregrinos del siglo XXI
1. La búsqueda de una vida mejor
El éxodo de migrantes proviene de países como:
- Honduras, Nicaragua y Venezuela, afectados por crisis económicas y políticas.
- Haití, con décadas de pobreza extrema y desastres naturales.
- Siria y Somalia, devastados por conflictos bélicos.
Al igual que los peregrinos de hace veinte siglos, estos desplazados modernos buscan lo esencial:
- Un techo donde descansar.
- Un trabajo que dignifique su esfuerzo.
- La tranquilidad que en su hogar les ha sido arrebatada.
2. Estados Unidos: un refugio en conflicto
Durante siglos, Estados Unidos fue un destino prometedor. Pero hoy, bajo políticas como las de Donald Trump, el país se convierte en una muralla difícil de escalar:
- 11 millones de migrantes indocumentados enfrentan amenazas de deportación.
- Se promueven discursos antiinmigrantes que niegan su aporte económico y social.
- Las caravanas de migrantes se convierten en símbolo de la desesperación y la resistencia.
Mientras tanto, paradójicamente, son los descendientes de los primeros peregrinos quienes ahora rechazan a estas nuevas oleadas de migrantes, olvidando que ellos mismos buscaron refugio en un pasado no tan lejano.
Europa y la migración: el ejemplo de España
1. Cuotas migratorias para garantizar el futuro
Recientemente, el gobierno de España anunció la legalización de 300 mil migrantes en los próximos tres años. ¿La razón?
- La población española enfrenta un crecimiento demográfico cero.
- Es necesario fortalecer la economía con la fuerza laboral que los migrantes aportan.
2. Una lección para Estados Unidos
Al igual que España, Estados Unidos enfrenta un cambio demográfico inevitable:
- 60 millones de latinos representan ya el 19% de la población estadounidense.
- Los migrantes no solo ocupan trabajos esenciales (jardineros, albañiles, agricultores), sino que también contribuyen al desarrollo económico y cultural del país.
Por más que se griten consignas como “Make America Great Again”, la realidad es que la migración es un proceso irrefrenable que, a largo plazo, beneficia a las naciones receptoras.
De las posadas bíblicas a los muros modernos
1. La historia se repite
Las posadas que celebramos cada diciembre nos recuerdan:
- La negativa constante a quienes piden ayuda y refugio.
- La resistencia de aquellos que no se rinden ante la adversidad.
El peregrinaje de José y María hacia Belén no es diferente al de los migrantes que atraviesan:
- El desierto de Altar en busca del sueño americano.
- El Mediterráneo, arriesgando su vida en frágiles embarcaciones.
2. Coyotes, polleros y la industria del rechazo
La migración moderna enfrenta desafíos adicionales:
- Redes de coyotes y polleros que lucran con la desesperación de las personas.
- Alambradas, muros y patrullas que criminalizan el deseo de una vida mejor.
Pero más allá de las barreras físicas y políticas, la voluntad de los migrantes persiste, impulsada por un sueño que, aunque lejano, merece ser alcanzado.
Reflexión final: abrir la puerta a la esperanza
Mientras celebramos las posadas decembrinas, entonamos con fervor: “Entren, santos peregrinos, reciban este rincón”. Pero, ¿estamos realmente dispuestos a abrir la puerta a los migrantes que hoy buscan refugio?
La historia nos ha enseñado que la migración no solo es inevitable, sino que también es una fuerza de renovación y progreso. Los peregrinos modernos son aquellos que construyen casas, cultivan campos, cuidan jardines y educan hijos. Son el motor silencioso que mantiene en pie a las grandes naciones.
“La verdadera grandeza de una nación no está en cerrar puertas, sino en abrirlas con generosidad y esperanza.”
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