Cuando Mamadou subió a un cayuco en la costa de Mauritania, no sabía si llegaría vivo. Pasaron días sin comida, noches con olas que parecían devorar el pequeño bote de madera. Junto a él viajaban niños y adolescentes que huían del hambre y la violencia.
Su destino era incierto, pero su esperanza clara: llegar a España en 2025, como otros 18 mil migrantes que ya han pisado suelo europeo este año.
Baleares y Canarias, en el centro de la crisis migratoria
En las Islas Baleares, las llegadas han aumentado un 77% respecto a 2024, con más de 4.300 migrantes en 230 pateras. En cambio, Canarias, históricamente la puerta de entrada más activa, muestra una caída del 46,7%, aunque todavía acumula 11.845 llegadas.
Cada rescate de Salvamento Marítimo refleja el riesgo extremo de estas rutas. Hace apenas unos días, 236 personas fueron rescatadas de un cayuco a la deriva al sur de Gran Canaria.
El drama de los menores migrantes en España
Uno de los mayores retos para España en 2025 es el creciente número de menores no acompañados. Más de 4.400 niños y adolescentes permanecen hacinados en Canarias, sin recursos suficientes ni un plan claro de integración.
El gobierno de Pedro Sánchez prepara un reparto nacional:
- Andalucía acogerá a 677 menores.
- Madrid recibirá a 647.
- Comunidad Valenciana albergará a 571.
Cataluña y País Vasco quedarán excluidos tras alegar saturación en sus centros de atención.
Muertes y desapariciones en el mar: la otra cara de la travesía
Las estadísticas oficiales muestran el lado más doloroso: 391 personas fallecidas y cerca de 2.000 desaparecidas en lo que va de 2025. Cada cifra representa una vida perdida en busca de dignidad y un futuro mejor.
El Mediterráneo y el Atlántico continúan siendo dos de las rutas migratorias más mortales del mundo, lo que exige respuestas europeas coordinadas y sostenibles.
España ante un reto histórico
La migración en España no es solo un número, sino una historia humana que se repite. El desafío ahora es si el país podrá transformar la crisis humanitaria en oportunidades de integración, o si seguirá atrapado en soluciones de emergencia.
Las próximas semanas serán decisivas, ya que los planes de reparto y la presión social marcarán el rumbo de la política migratoria en 2025.


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