Maduro y el autogolpe en Venezuela: ¿Silencio o acción de la comunidad internacional?

Maduro y el autogolpe en Venezuela

Un pueblo que ya decidió: la voluntad venezolana ignorada

En las últimas elecciones, el 70% de los venezolanos votaron para poner fin al gobierno de Nicolás Maduro, pero este resultado ha sido completamente desestimado por el régimen. El autogolpe, condenado internacionalmente, pone de relieve el deterioro de la democracia en Venezuela y la creciente represión hacia la oposición y los ciudadanos.

Hipocresía de la izquierda: ¿dónde están los defensores de la democracia?

A pesar de la evidencia del colapso democrático, sectores de la izquierda internacional argumentan que «los venezolanos deben decidir». Pero, como señala el expresidente español Felipe González, ya decidieron. La respuesta tibia de algunos líderes y organismos internacionales parece más preocupada por no molestar a Maduro que por defender los derechos fundamentales del pueblo venezolano.

El petróleo: el factor incómodo que sostiene al régimen

Mientras los aliados de Maduro celebran que evitaron “la intervención imperialista” de Estados Unidos, las grandes petroleras estadounidenses, como Chevron, mantienen negocios lucrativos con PDVSA. El gobierno de Joe Biden levantó restricciones, permitiendo que estas empresas sigan trabajando en Venezuela. Este hecho resalta una realidad incómoda: la economía del régimen se sostiene gracias a sus relaciones comerciales con el mismo país al que dice enfrentarse.

Trump, las presiones y el dilema migratorio

Con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca, la postura de su gobierno hacia Venezuela es incierta. Por un lado, enfrenta la presión de las empresas petroleras para mantener relaciones comerciales; por otro, el flujo masivo de refugiados venezolanos exige soluciones contundentes. Ignorar la situación en Venezuela podría agravar la crisis migratoria en la región.

¿Qué puede hacer la comunidad internacional?

Felipe González propone acciones claras para enfrentar el autogolpe:

  • Romper relaciones diplomáticas con el régimen de Maduro.
  • Sacar a Venezuela de foros internacionales, dejando claro que no se tolerará el deterioro democrático.
  • Apoyar una transición pactada, como propone la opositora María Corina Machado, para evitar un conflicto mayor.

El silencio o la inacción por parte de los gobiernos democráticos no solo valida el régimen autoritario de Maduro, sino que envía un mensaje peligroso: los tiranos pueden perpetuarse en el poder sin consecuencias.

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