domingo, enero 4, 2026

Maduro arremete contra Occidente por Ucrania mientras China extiende su influencia económica en Latinoamérica

Caracas, Venezuela / Pekín, China – En medio de una reconfiguración palpable de
las dinámicas de poder y las narrativas globales, las declaraciones del
presidente venezolano Nicolás Maduro y las acciones estratégicas de China en
América Latina, reportadas en las primeras horas de este 13 de mayo, ofrecen un
claro contrapunto a las movidas de las potencias occidentales. Mientras el
presidente estadounidense Donald Trump inicia una gira por Medio Oriente,
estos líderes de naciones no alineadas con Washington buscan consolidar sus
propias esferas de influencia y promover visiones alternativas del orden mundial.

Nicolás Maduro lanzó duras críticas hacia Ucrania y los líderes occidentales,
calificando a Kiev como «la capital del nazifascismo» y cuestionando las
conmemoraciones del Día de la Victoria realizadas en esa ciudad por
mandatarios de Occidente. En una clara defensa de la postura rusa, Maduro
abogó por el inicio de negociaciones para resolver el conflicto en Ucrania. Estas
declaraciones se suman a una retórica consistentemente alineada con el
Kremlin, buscando deslegitimar el apoyo occidental a Ucrania y reinterpretar los
acontecimientos históricos y actuales desde una perspectiva anti-OTAN.

La ofensiva de encanto (y billetera) de China en América Latina

Paralelamente, desde el Foro China-CELAC (Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños), el presidente chino Xi Jinping anunció una
significativa oferta de $9,200 millones de dólares en créditos para América
Latina. Esta maniobra de diplomacia económica se acompaña de un discurso
que apunta directamente contra el «proteccionismo global», una crítica velada
que muchos interpretan como dirigida a las políticas comerciales de Estados
Unidos y la Unión Europea.

La iniciativa china busca, evidentemente, profundizar su influencia económica y
política en una región que históricamente ha estado bajo la órbita de Estados
Unidos. Esta oferta de financiamiento llega en un momento en que numerosos
países latinoamericanos enfrentan serias dificultades económicas y podrían ver
en Pekín una fuente de recursos alternativa, quizás con menos
condicionamientos políticos explícitos que los tradicionalmente impuestos por
instituciones financieras occidentales. Este avance se produce mientras la
atención de EE.UU. parece centrarse en otras latitudes, como lo demuestra la
actual gira de Trump por el Golfo Pérsico.

Un eje narrativo alternativo y la explotación de vacíos geopolíticos

Las acciones de Maduro y Xi Jinping no son casuales; parecen responder a una
estrategia coordinada o, al menos, convergente, para consolidar un eje narrativo
y de poder que desafíe la hegemonía occidental. Aprovechan momentos de
aparente distracción o reorientación de las potencias tradicionales para avanzar
sus propias agendas y fortalecer sus posiciones en el tablero global.

La retórica de Maduro busca resonancia en naciones del Sur Global con recelos
históricos hacia Occidente, mientras que la generosidad crediticia de China se
presenta como una forma de cooperación «Sur-Sur» más equitativa. Ambas
posturas se benefician de cualquier percepción de debilidad, división o
ensimismamiento en el bloque occidental. Las propias declaraciones de Donald
Trump, quien ha calificado a la Unión Europea como «más desagradable que
China» en términos comerciales (aunque luego haya pactado treguas
arancelarias con Pekín) , ilustran las fisuras y la naturaleza a menudo
transaccional de las relaciones incluso entre aliados tradicionales, un panorama
que actores como China y Rusia saben explotar.

«China ofreció USD 9,200 millones en créditos a América Latina
en el Foro China-CELAC. Xi Jinping apuntó contra el proteccionismo global.» –
Reporte sobre la acción de China en la región.

Implicaciones para el orden global y las alianzas futuras

Este tipo de movimientos por parte de líderes como Maduro y Xi Jinping tienen el
potencial de reconfigurar alianzas y exacerbar las tensiones existentes. El
respaldo venezolano a Rusia en el conflicto ucraniano y la creciente penetración
económica china en Latinoamérica son factores que Washington y sus aliados no
pueden ignorar.

La pregunta que subyace es si estas iniciativas lograrán crear un contrapeso
efectivo al G7 y otras estructuras de gobernanza global dominadas por
Occidente, o si simplemente añadirán más complejidad a un mundo ya de por sí
fragmentado. Lo cierto es que, en la madrugada del 13 de mayo de 2025, las
piezas en el gran ajedrez geopolítico continúan moviéndose, y líderes como
Maduro y Xi Jinping han dejado claro que no serán meros espectadores.

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Paloma Franco
Paloma Franco
Paloma Franco es una editora web de gran experiencia y una autoridad en temas de México y Economía. Su amplia trayectoria en periodismo investigativo y su habilidad para crear contenido digital confiable y relevante son fundamentales para la veracidad de nuestras publicaciones. Su profundo conocimiento económico y su compromiso con la investigación periodística garantizan la máxima fiabilidad de la información.
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