Una onda tropical, la novena de una temporada de lluvias que apenas comienza, ha desatado una furia de agua y lodo sobre el occidente de Venezuela, dejando un rastro de destrucción y muerte que evidencia la extrema vulnerabilidad de un país con una infraestructura en ruinas. Los estados andinos de Mérida, Táchira y Trujillo, junto con Barinas y Portuguesa, han sido el epicentro de una catástrofe que ha dejado a miles de personas aisladas y amenaza con generar una crisis de abastecimiento de alimentos a nivel nacional.
Las cifras preliminares son un testimonio de la magnitud del desastre: más de 8,000 familias se encuentran completamente aisladas, al menos 25 puentes han sido destruidos, cientos de viviendas han sido arrasadas por las crecidas de los ríos y se reporta al menos una persona fallecida y otra desaparecida. Más que un desastre natural, las lluvias torrenciales han actuado como un cruel revelador de la crisis estructural de Venezuela, donde cada evento climático amenaza con convertirse en una catástrofe humanitaria.
El Epicentro del Desastre: Un Recorrido por los Daños
La devastación se extiende por toda la cordillera andina, pero el estado Mérida ha sido el más golpeado. Los testimonios de los afectados pintan un cuadro de desesperación: agricultores que ven cómo los ríos se llevan sus cosechas, familias enteras que lo han perdido todo en cuestión de horas y la angustia de quedar incomunicados con el resto del país. «Quedamos sin casa, prácticamente sin nada, quedamos en la calle», relató un damnificado a medios locales, una frase que resume la tragedia de muchos.
La situación de la infraestructura es crítica, como lo demuestra el siguiente balance preliminar:
| Estado | Familias Aisladas/Afectadas | Puentes Destruidos/Dañados | Viviendas Afectadas | Otros Impactos Clave | Fuente |
|—|—|—|—|—|—|
| Mérida | 8,456 aisladas | 25 (16 pérdida total) | 370 (103 pérdida total) | Epicentro de la producción de hortalizas; múltiples comunidades incomunicadas. | |
| Barinas | >1,300 afectadas; 9,000 incomunicadas | – | – | Colapso de carretera principal en la parroquia Calderas. | |
| Portuguesa | >1,300 afectadas | 1 (Puente clave en la Autopista José Antonio Páez) | – | Vía crucial para conectar los Andes con el centro del país inhabilitada. | |
| Táchira | Cientos de familias afectadas | – | 240 afectadas | Desplazamientos de tierra como causa principal. | |
| Trujillo | Municipios fuertemente afectados | – | – | Autoridades mantienen operaciones de atención integral. | |
La Amenaza Económica: El Riesgo de Desabastecimiento de Alimentos
Más allá de la tragedia humana inmediata, el colapso de la infraestructura vial ha encendido una alarma de consecuencias nacionales: el riesgo de una grave interrupción en el abastecimiento de alimentos para el resto de Venezuela.
La región andina, ahora aislada, es la despensa del país. El 70% de las hortalizas, verduras y tubérculos que se consumen en las grandes ciudades como Caracas provienen de las fértiles tierras de Mérida, Táchira y Trujillo. Los productores agropecuarios han advertido que, incluso si lograran salvar una parte de sus cosechas de las inundaciones, el colapso de puentes y carreteras hace físicamente imposible su transporte. La cadena de frío y la logística están rotas, lo que podría traducirse en escasez y una espiral de precios en los mercados de todo el país en las próximas semanas.
Una Respuesta en Medio de la Precariedad
El gobierno de Nicolás Maduro ha anunciado la activación de planes de contingencia y el despliegue de la Fuerza Armada Nacional, equipos de Protección Civil y maquinaria pesada para atender la emergencia. Se han establecido refugios temporales y se ha comenzado a evaluar la reconstrucción de las vías de comunicación.
Sin embargo, estas acciones reactivas chocan con una realidad estructural denunciada por la oposición y sentida por los ciudadanos: la falta de una infraestructura adecuada y de un mantenimiento preventivo agrava exponencialmente el impacto de los fenómenos naturales. La «emergencia» se ha convertido en un estado normalizado en un país donde los sistemas de drenaje, las vialidades y los servicios básicos han colapsado por años de abandono.
Cuando Llueve sobre Mojado
Las lluvias torrenciales en los Andes venezolanos son un claro ejemplo de un desastre en cascada. Un evento meteorológico se convierte en una crisis de infraestructura, que a su vez amenaza con transformarse en una crisis de seguridad alimentaria a nivel nacional. La tragedia no es solo el agua que cae del cielo, sino la fragilidad de un país donde un puente caído significa el aislamiento de miles de personas, la ruina de sus medios de vida y una amenaza directa a la alimentación de millones. En Venezuela, lamentablemente, la catástrofe se ha convertido en la predecible norma.


TE PODRÍA INTERESAR