Mientras la clase política chilena debate en un ciclo sin fin, tu billetera paga la cuenta. La prolongada incertidumbre constitucional, tras dos procesos fallidos, no es un tema para expertos. Tiene un costo real y medible que afecta directamente el precio del dólar que pagas, el costo de los créditos y el futuro de tu empleo.
El Costo Directo en tu Bolsillo: El Dólar
Uno de los impactos más directos y fáciles de entender es en el tipo de cambio. Según Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, se estima que alrededor de $50 pesos del precio actual del dólar corresponden a un «premio por incertidumbre» específico de Chile.
¿Qué significa esto en términos sencillos? Que cada dólar que se transa en el país es más caro de lo que debería ser únicamente por factores económicos globales. Esa diferencia la paga el ciudadano común a través de precios más altos para los combustibles, la tecnología, los viajes y una gran cantidad de productos importados que forman parte de la canasta básica.
Inversión Paralizada y un Futuro Hipotecado
La incertidumbre es el peor enemigo de la inversión a largo plazo. La falta de reglas del juego claras y estables, que una Constitución debe proveer, ha llevado a la parálisis de grandes proyectos de inversión, que son precisamente los que generan empleos de calidad y bien remunerados.
Aunque la economía chilena muestra signos de estabilización, las proyecciones de crecimiento para 2025 se mantienen moderadas, en torno al 2.5%. Si bien es una mejora respecto a años anteriores, este crecimiento está condicionado y frenado por la incertidumbre política interna. El propio gobierno es más optimista (2.7%) que el consenso del mercado, lo que refleja la desconfianza de los actores económicos.
Análisis: Un Sistema Político Disfuncional
El problema de fondo en Chile ya no parece ser ideológico, sino funcional. Los dos procesos constituyentes fracasaron por razones opuestas: el primero fue rechazado por ser percibido como demasiado refundacional y de izquierda, mientras que el segundo fue rechazado por ser considerado demasiado conservador. El resultado, sin embargo, fue el mismo: la parálisis.
Esto demuestra que el problema no es el contenido de una propuesta en particular, sino la incapacidad del sistema político para producir una que genere un consenso social mínimo. Expertos apuntan a la excesiva fragmentación del Congreso y a una cultura política enfocada en el corto plazo como las causas estructurales de este bloqueo.
Chile parece atrapado en un «círculo vicioso de la ingobernabilidad». La incertidumbre económica es solo el síntoma más visible de una enfermedad más profunda: un sistema político que ha perdido su capacidad para resolver los problemas fundamentales del país. Mientras no se aborde esa disfuncionalidad, cualquier mejora económica será temporal y los chilenos seguirán pagando la «factura de la incertidumbre».


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