En un golpe que redefine el conflicto, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han eliminado a Saeed Izadi, alto comandante de la Fuerza Quds iraní y figura clave detrás del ataque del 7 de octubre, en un audaz bombardeo sobre la ciudad santa de Qom.
En una operación de precisión quirúrgica que sacude los cimientos del régimen iraní, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron este sábado la eliminación de Saeed Izadi, un veterano y poderoso comandante de la Fuerza Quds, el brazo de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). El ataque, ejecutado en un apartamento en la ciudad de Qom, no solo representa un golpe militar devastador, sino un mensaje inequívoco: no hay santuarios para los enemigos de Israel.
Fuentes de agencias internacionales como Reuters y AP, corroboradas por declaraciones del Ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, han identificado a Izadi no solo como un comandante, sino como el jefe del Cuerpo de Palestina de la Fuerza Quds. Este rol lo posicionaba como el principal arquitecto y coordinador entre el régimen de Teherán y el grupo militante Hamás, siendo señalado por la inteligencia israelí como uno de los «orquestadores principales de la masacre del 7 de octubre».
El Nexo Financiero y Táctico con Hamás: ¿Por Qué Izadi Era Tan Importante?
La relevancia de Saeed Izadi trasciende su rango militar. Según informes de las FDI, era el responsable directo de canalizar el financiamiento masivo desde Irán hacia Hamás, fondos destinados explícitamente a «actividades terroristas contra Israel». Su eliminación no es solo una baja militar, sino un corte crítico en la línea de suministro financiero que ha sostenido las operaciones de Hamás durante años.
Documentos de inteligencia citados por funcionarios israelíes revelan que Izadi era el punto de contacto directo para la cúpula de Hamás, incluyendo a Yahya Sinwar, y jugó un papel crucial en la reconstrucción del ala militar del grupo tras conflictos anteriores. Durante la guerra actual, también se le atribuye la dirección de las fuerzas de Hamás que operan desde el Líbano, demostrando su influencia en múltiples frentes.
«Saeed Izadi, fundador del plan del régimen iraní para destruir a Israel, fue eliminado en un preciso ataque de las FDI en el área de Qom. Izadi era… uno de los principales orquestadores de la masacre del 7 de octubre.» – Comunicado Oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Un Ataque Simbólico y Estratégico en el Corazón de Irán
La elección de Qom como escenario del ataque es profundamente simbólica y estratégicamente audaz. Qom no es solo una ciudad; es uno de los centros teológicos más importantes del chiismo y un bastión del poder clerical iraní. Atacar a un objetivo de tan alto valor en esta localidad demuestra una capacidad de inteligencia y penetración por parte de Israel que ha dejado perplejo al aparato de seguridad iraní.
El bombardeo en Qom se produjo en el marco de una campaña más amplia que Israel ha denominado «Operación León Creciente». En las últimas horas, esta operación ha incluido ataques a:
* Instalaciones de misiles: Infraestructura de almacenamiento y lanzamiento en todo el territorio iraní.
* Sitios nucleares: Ataques confirmados contra instalaciones en Isfahán, un centro neurálgico del programa nuclear iraní, aunque Teherán afirma que no hubo fugas de material peligroso.
* Otros comandantes: Israel también se atribuyó la muerte de un segundo comandante de la IRGC en un ataque a su vehículo en el oeste de Teherán.
Esta ofensiva multifacética, que combina la decapitación de liderazgo con la degradación de capacidades estratégicas, sugiere que el objetivo de Israel va más allá de la simple represalia. Busca, según estimaciones del Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, retrasar el programa de desarrollo de una bomba nuclear iraní en varios años.
La muerte de Izadi, un veterano que encarnaba la estrategia de guerra asimétrica de Irán a través de proxies, es un golpe que resonará desde Teherán hasta Gaza y Beirut. Su eliminación representa una victoria táctica y de inteligencia para Israel, pero también una escalada que empuja a Medio Oriente a un territorio aún más peligroso e impredecible.
