Años de preparación, ejecutados en horas. La operación «León Ascendente» de Israel no fue un simple ataque aéreo, sino una sofisticada campaña de sabotaje interno y bombardeo quirúrgico que desmanteló el liderazgo estratégico de Irán. Aquí te explicamos cómo lo hicieron.
La ofensiva israelí que inició el conflicto de los últimos 12 días, bautizada como «Operación León Ascendente» (Am KeLavi), ha redefinido las reglas de la guerra moderna en Oriente Medio. Lejos de ser un intercambio de fuego convencional, fue una operación de una complejidad asombrosa, caracterizada por una cooperación sin precedentes entre la agencia de inteligencia Mossad y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El objetivo no era solo dañar infraestructuras, sino decapitar la cadena de mando iraní, eliminando a sus generales y científicos más importantes en un golpe estratégico diseñado para paralizar la capacidad de respuesta de la República Islámica.
La Mano Invisible del Mossad: Sabotaje Desde Adentro
Según análisis de think tanks y reportes de inteligencia filtrados, el éxito de los ataques aéreos masivos de las FDI fue posible gracias a una audaz campaña encubierta del Mossad, ejecutada en tres fases clave dentro de Irán :
* Sistemas de Precisión Ocultos: Comandos del Mossad, infiltrados durante meses, instalaron sistemas de lanzamiento de municiones guiadas cerca de baterías de misiles tierra-aire (SAM) iraníes. Estos dispositivos, activados remotamente al inicio de la operación, neutralizaron las defensas iraníes antes de que los cazas israelíes entraran en su espacio aéreo.
* Vehículos Civiles como Caballos de Troya: Operativos del Mossad integraron tecnologías de ataque avanzadas en vehículos de apariencia civil. Desplegados cerca de sitios de defensa aérea, estos sistemas destruyeron radares y lanzadores, creando corredores seguros para la Fuerza Aérea Israelí (IAF).
* La Base Secreta de Drones: El Mossad estableció una base clandestina de drones explosivos cerca de Teherán. Estos drones «durmientes» fueron activados durante la operación para atacar y destruir lanzadores de misiles balísticos iraníes, eliminando una amenaza directa a las ciudades israelíes.
El Martillo de las FDI: Superioridad Aérea Total
Con las defensas iraníes debilitadas desde adentro, la IAF lanzó su martillo. Más de 200 aviones, incluyendo cazas F-35 y F-15, ejecutaron una campaña de bombardeo masivo y sincronizado contra más de 100 objetivos estratégicos.
«La colaboración entre el Mossad y las FDI envió un mensaje claro sobre la capacidad del país judío para operar en profundidad en territorio enemigo». – Martín Varsavsky, analista de defensa.
Una Nueva Doctrina de Guerra
La «Operación León Ascendente» no se parece a conflictos anteriores. La estrategia israelí priorizó la eliminación de líderes sobre la de soldados rasos, y el sabotaje de precisión sobre el bombardeo de área. Esta táctica quirúrgica busca maximizar el daño estratégico a largo plazo mientras se minimiza (relativamente) el tiempo de combate activo.
La combinación de espionaje humano, guerra cibernética, sabotaje encubierto y poder aéreo abrumador ha establecido un nuevo y peligroso precedente. Demuestra que Israel no solo tiene la capacidad de atacar a Irán, sino de desmantelar sus defensas desde el corazón de su territorio. La pregunta que queda en el aire es si esta demostración de fuerza logrará la disuasión que busca o si, por el contrario, empujará a un régimen herido a una represalia aún más desesperada.
