En un movimiento que redefine el equilibrio de poder en Asia, Japón y la Unión Europea han anunciado una histórica «asociación de seguridad y defensa». Este pacto, el primero de su tipo para la UE en la región, busca contrarrestar la creciente influencia de China y Rusia, marcando un giro decisivo en la estrategia de defensa japonesa.
El mapa geopolítico del Indo-Pacífico se ha reconfigurado. Japón y la Unión Europea formalizaron el viernes una alianza de seguridad y defensa sin precedentes, un pacto diseñado para fortalecer sus lazos militares ante lo que perciben como un entorno de seguridad cada vez más volátil y peligroso, con claras referencias a las acciones de China, Rusia y Corea del Norte.
Este acuerdo representa un cambio tectónico, especialmente para Japón, que continúa acelerando su alejamiento de la postura pacifista que ha mantenido durante décadas. Para la Unión Europea, es su primera asociación de seguridad formal con una nación del Indo-Pacífico, señalando un compromiso estratégico mucho más profundo con la estabilidad de la región.
¿Qué Incluye el Acuerdo? Más que Palabras, Maniobras Conjuntas
La asociación va mucho más allá de las declaraciones diplomáticas. El acuerdo establece un marco para una cooperación militar y de defensa tangible, que incluye:
- Ejercicios militares conjuntos: Para mejorar la interoperabilidad entre las fuerzas europeas y japonesas.
- Intercambios entre industrias de defensa: Fomentando la colaboración en el desarrollo y adquisición de tecnología militar.
- Diálogo estratégico continuo: Para coordinar posturas sobre crisis de seguridad globales y regionales.
El jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, fue contundente al describir la lógica detrás del pacto durante su visita a Tokio.
«Vivimos en un mundo muy peligroso. Vivimos en un mundo de crecientes rivalidades, accidentes climáticos y amenazas de guerra. Y sólo hay un antídoto para este mundo tan desafiante, que son las asociaciones entre amigos».
El Renacer Militar de Japón
Este pacto no es un hecho aislado, sino la culminación de una recalibración estratégica por parte de Tokio. Desde la adopción de su nueva estrategia de seguridad en 2022, Japón ha estado tomando medidas decisivas para fortalecer sus capacidades de defensa. Esto incluye la creación de un Mando de Operaciones Conjunto para integrar sus fuerzas terrestres, marítimas y aéreas por primera vez, una medida explícitamente diseñada para responder a las tensiones con China.
Además, Japón ha relajado significativamente sus restricciones a la exportación de armas y está desarrollando un avión de combate de próxima generación en colaboración con el Reino Unido e Italia. Estos movimientos indican que Japón está diversificando activamente sus alianzas de seguridad más allá de su dependencia tradicional de Estados Unidos. Al forjar una red de socios de ideas afines (EE. UU., Australia, Reino Unido, y ahora el bloque de la UE), Tokio busca crear una disuasión de múltiples capas contra las amenazas regionales y protegerse contra posibles cambios en la política exterior estadounidense.
Una Respuesta Directa a China y Rusia
Aunque la diplomacia a menudo utiliza un lenguaje velado, los funcionarios fueron claros sobre los catalizadores de esta alianza. El acuerdo se produce en un contexto de «crecientes tensiones con China, Corea del Norte y Rusia». La creciente asertividad militar de China en el Mar de China Meridional y alrededor de Taiwán, junto con la agresión de Rusia en Ucrania, ha convencido tanto a Tokio como a Bruselas de que sus intereses de seguridad están «altamente interconectados y son interdependientes».
Esta alianza formaliza la creación de un eje democrático que se extiende desde Europa hasta el Indo-Pacífico, con el objetivo explícito de defender el «orden basado en normas». La gran incógnita ahora es cómo responderá Pekín a lo que sin duda percibirá como una estrategia de contención en su propio patio trasero.
