Ruptura histórica: Japón cancela cumbre con EE.UU. por exigencia

Ruptura histórica: Japón cancela cumbre con EE.UU. por exigencia
Ruptura histórica: Japón cancela cumbre con EE.UU. por exigencia

En una asombrosa e histórica ruptura diplomática, Japón ha cancelado su reunión de seguridad anual más importante con Estados Unidos. La causa: una exigencia de Washington para que Tokio duplique su gasto en defensa, una medida que revela una profunda crisis en la alianza clave del Indo-Pacífico.

La alianza entre Estados Unidos y Japón, considerada la piedra angular de la seguridad en Asia durante más de 70 años, enfrenta su momento más crítico. En una decisión que ha enviado ondas de choque a través de las capitales mundiales, el gobierno japonés canceló abruptamente la cumbre de seguridad «2+2», que debía reunir a los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de ambos países en Washington el 1 de julio.

Esta no es una simple postergación. Es una rara y muy pública muestra de desacuerdo que expone las crecientes fisuras en una relación que se creía inquebrantable.

La Exigencia que Colmó la Paciencia de Tokio

Según múltiples informes, la cancelación fue la respuesta directa a una exigencia extraoficial pero firme de la administración estadounidense: que Japón aumente su presupuesto de defensa al 3.5% de su Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra representa un salto drástico desde una demanda anterior del 3% y está muy por encima del objetivo actual de Japón.

Pentágono ha llegado a mencionar que los aliados asiáticos deberían aspirar a un «estándar global» del 5% del PIB, citando la acumulación militar de China y el programa nuclear de Corea del Norte como justificación.

La Firme Posición de Japón: «Nosotros Decidimos»

Para Japón, esta exigencia es inaceptable por varias razones. El país, con su constitución pacifista de la posguerra, ya está inmerso en una transformación histórica de su política de seguridad. El gobierno se ha comprometido a aumentar el gasto en defensa al 2% del PIB para 2027, rompiendo un límite informal de décadas del 1%. El presupuesto actual ya se acerca al 1.8% del PIB.

«Japón decide su presupuesto de defensa por sí mismo. No debe decidirse en función de lo que otras naciones le digan que haga.» – Primer Ministro Shigeru Ishiba.

Esta declaración del Primer Ministro japonés resume el sentimiento en Tokio. No se trata solo de una disputa presupuestaria; es una cuestión de soberanía. Japón está dispuesto a asumir una mayor carga de su propia defensa, pero no está dispuesto a que Washington le dicte los términos. Además, la decisión se produce en un momento políticamente sensible, con elecciones a la Cámara Alta en julio, donde una capitulación pública ante las demandas de EE.UU. sería políticamente tóxica para el partido gobernante.

Una Alianza en un Punto de Inflexión

Este choque revela un cambio fundamental en la dinámica de la alianza. Durante décadas, el pacto fue asimétrico: Japón proporcionaba bases y apoyo financiero, mientras que EE.UU. aportaba el músculo militar. Ahora, Washington presiona a Tokio para que se convierta en un socio militar de pleno derecho, pero en los términos de Washington. La cancelación de la cumbre «2+2» es la forma más contundente de Japón para decir «no» y forzar una renegociación de las reglas de la alianza.

La implicación más peligrosa de esta ruptura es el mensaje que envía a Pekín. En un momento en que Estados Unidos intenta construir un frente unido para contrarrestar a China, una grieta pública entre sus dos aliados más importantes en el Pacífico socava toda esa estrategia. Sugiere que el sistema de alianzas liderado por EE.UU. es más frágil de lo que parece, lo que podría envalentonar la asertividad china en la región. Este acto ha expuesto una crisis de confianza en el corazón de la alianza más crítica de Asia.

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