En un gesto poco habitual de franqueza, Ren Zhengfei, fundador y director ejecutivo de Huawei, reconoció públicamente que los chips desarrollados por su compañía todavía están “una generación por detrás” de los fabricados en Estados Unidos. Lo hizo durante una entrevista con el People’s Daily, el medio oficial del Partido Comunista Chino (PCCh), donde además defendió con vehemencia el modelo político y económico liderado por Xi Jinping.
Este testimonio resuena en medio de una intensa guerra tecnológica entre China y EE.UU., donde el acceso a semiconductores y tecnología de punta se ha convertido en un frente de batalla estratégico.
El rezago de Huawei y el papel de las matemáticas
Ren admitió que el desarrollo de semiconductores en China enfrenta límites físicos, que Huawei intenta compensar con “las matemáticas”. Aunque suena abstracto, se refiere al uso de algoritmos avanzados para optimizar procesos, suplir carencias y avanzar en el desarrollo de inteligencia artificial (IA).
Pero el contexto no es solo técnico. Las declaraciones ocurrieron en un momento clave: Estados Unidos mantiene severas restricciones sobre la exportación de tecnología avanzada a empresas chinas, lo que ha golpeado especialmente al gigante Huawei.
Xi Jinping como pilar del desarrollo económico
Lejos de criticar al sistema, Ren Zhengfei aprovechó para ensalzar el rol del PCCh. “Solo bajo un régimen como el nuestro se pueden construir proyectos de infraestructura tan ambiciosos como trenes de alta velocidad, autopistas o presas”, afirmó.
Sus palabras evocan una narrativa propagandística, pero también revelan una visión pragmática: en ausencia de incentivos privados de corto plazo, el Estado chino puede ejecutar grandes obras que, en el largo plazo, son estratégicas para consolidar poder económico y tecnológico.
El socialismo de mercado como motor del futuro
Ren argumentó que el modelo socialista de mercado permite una planificación centralizada que favorece el desarrollo tecnológico. También insistió en la necesidad de un “marco legal estable” y la responsabilidad de las empresas en “crear valor, pagar impuestos y cumplir la ley”.
Uno de los puntos más significativos fue su visión sobre la inteligencia artificial. Según Ren, este campo dependerá de una red energética robusta y una infraestructura de telecomunicaciones avanzada. Y en ambos terrenos, China ya tiene ventaja gracias a décadas de planificación estatal.
Huawei, entre la presión global y la fidelidad política
Para algunos observadores internacionales, Ren mezcla verdades técnicas con lealtad política. La admisión del rezago tecnológico es clara, pero también lo es la apuesta por un modelo autoritario que privilegia la eficiencia estatal sobre la libertad empresarial.Pese a las sanciones, Huawei se mantiene como un actor clave en el avance de la IA china, el 5G y el ecosistema de infraestructura tecnológica que sostiene al régimen de Xi.


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