Un reciente encuentro de alto nivel entre los ministros de defensa de India y China ha expuesto una profunda divergencia estratégica. Mientras Pekín se atrinchera en su retórica de que la disputa fronteriza «lleva tiempo», Nueva Delhi ha elevado la apuesta exigiendo una «solución permanente», una señal de que su paciencia estratégica se ha agotado.
En la ciudad china de Qingdao, los ministros de defensa de las dos potencias nucleares más pobladas del mundo, India y China, se sentaron a dialogar. El encuentro entre Rajnath Singh de India y Dong Jun de China era una oportunidad para rebajar la tensión que ha mantenido a decenas de miles de soldados en alerta máxima a lo largo de su disputada frontera en el Himalaya desde los mortales enfrentamientos del Valle de Galwan en 2020.
Sin embargo, las declaraciones posteriores al encuentro revelaron no un acercamiento, sino un abismo cada vez mayor entre las posturas de ambos gigantes.
El Mensaje de Pekín: Una Dilación Estratégica
La respuesta oficial de China, articulada por la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, fue un ejercicio de ambigüedad calculada. «La cuestión fronteriza es complicada y lleva tiempo resolverla», afirmó.
Para los observadores de la diplomacia sino-india, esta frase es un clásico. A pesar de 23 rondas de conversaciones a nivel de Representantes Especiales, Pekín sigue recurriendo a la misma retórica dilatoria. Aunque Mao Ning mencionó los mecanismos de comunicación existentes y la «disposición a mantener la comunicación», el mensaje subyacente es claro: China no tiene prisa por resolver el conflicto.
Esta postura no es un error, sino una característica central de su estrategia. Una frontera sin resolver y perpetuamente tensa mantiene a India, su principal rival regional, preocupada y a la defensiva. Esto limita la capacidad de Nueva Delhi para proyectar su poder en el Indo-Pacífico y desvía enormes recursos militares que podrían destinarse a otros fines. Para Pekín, el status quo es ventajoso.
El Cambio Tectónico de India: «Solución Permanente»
Aquí es donde el cambio en el lenguaje de India se vuelve crucial. Según los informes de la parte india, el ministro Rajnath Singh ya no se limitó a pedir una «pronta resolución», como en el pasado. En su lugar, exigió una «hoja de ruta estructurada» para alcanzar una «solución permanente» y la demarcación definitiva de la frontera.
La diferencia es sísmica en el léxico diplomático.
- «Pronta resolución» es una súplica esperanzada, que implica negociar dentro del marco existente.
- «Solución permanente» es una demanda firme, que rechaza el marco de conversaciones interminables que solo sirven para mantener la ambigüedad.
Este cambio indica que India ha llegado a la conclusión de que el proceso de diálogo actual favorece a China. La nueva postura sugiere que Nueva Delhi ya no está dispuesta a tolerar la táctica de «salami-slicing» (ganancias territoriales incrementales) de China. Singh también enfatizó la necesidad de «tomar medidas sobre el terreno» para reconstruir el «déficit de confianza» derivado del enfrentamiento de 2020, una referencia directa a que las palabras de Pekín deben ser respaldadas por acciones verificables.
De la Gestión del Conflicto a la Resolución del Conflicto
Este endurecimiento de la postura india no ocurre en el vacío. Es el reflejo diplomático de una nueva y más robusta estrategia de seguridad nacional. El choque de Galwan en 2020 fue una llamada de atención para Nueva Delhi, demostrando que la retórica de Pekín sobre un «ascenso pacífico» podía ser traicionada en cualquier momento.
Desde entonces, India ha emprendido una modernización y un despliegue militar masivo a lo largo de la frontera, construyendo infraestructura a un ritmo vertiginoso para igualar la de China. Al mismo tiempo, ha fortalecido sus alianzas estratégicas, especialmente con Estados Unidos, Japón y Australia a través del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad).
La demanda de una «solución permanente» es, por lo tanto, la manifestación de una nueva confianza. India está señalando a Pekín que está preparada para un enfrentamiento prolongado y de alta tensión, y que el costo de mantener la ambigüedad seguirá aumentando para China. Ya no se trata solo de gestionar una crisis; se trata de forzar una resolución definitiva.


TE PODRÍA INTERESAR