Groenlandia se ha convertido en el epicentro simbólico de una nueva protesta política internacional, luego de que manifestantes en Dinamarca y el territorio autónomo respondieran con ironía a las reiteradas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de apoderarse de la isla ártica. El símbolo más visible de esta respuesta es una gorra roja que parodia el icónico lema MAGA, pero con un mensaje contundente: “Make America Go Away”.

Lejos de ser una simple broma, la consigna refleja un clima de hartazgo social y político frente a declaraciones que muchos consideran una amenaza directa a la soberanía, la estabilidad regional y el orden internacional.
Groenlandia: Las gorras que transformaron la burla en protesta
Las gorras rojas con la frase Make America Go Away comenzaron como un experimento comercial sin mayor impacto. Su creador, Jesper Rabe Tonnesen, dueño de una tienda de ropa vintage en Copenhague, reconoció que los primeros lotes no se vendieron cuando aparecieron el año pasado.
Sin embargo, el contexto cambió radicalmente cuando Trump intensificó su retórica sobre Groenlandia, reavivando la posibilidad —ya planteada durante su primer mandato— de que Estados Unidos busque adquirir el territorio. A partir de ese momento, las gorras pasaron de ser un objeto irónico a un símbolo político de resistencia, presente en manifestaciones, redes sociales y actos públicos.
Un mensaje directo contra el poder estadounidense
Para muchos manifestantes, la gorra no es solo una burla al lema Make America Great Again, sino una forma de expresar rechazo a lo que perciben como actitudes imperialistas. “Quiero mostrar mi apoyo a Groenlandia y también mostrar que no me gusta el presidente de Estados Unidos”, afirmó Lars Hermansen, un residente de Copenhague de 76 años, durante una protesta reciente.
El mensaje es claro: no se trata únicamente de Groenlandia, sino de marcar límites al poder de Washington y cuestionar la idea de que los territorios y las personas puedan ser tratados como mercancía geopolítica.
Groenlandia y el nuevo tablero geopolítico
El trasfondo de estas protestas va mucho más allá de una consigna viral. Groenlandia ocupa una posición estratégica clave en el Ártico, una región cada vez más disputada por potencias como Estados Unidos, Rusia y China debido al deshielo, las rutas marítimas emergentes y los recursos naturales.
Las amenazas de Trump han sido interpretadas en Europa como un factor de desestabilización, especialmente en un momento en que la seguridad regional y la cooperación internacional son frágiles. Por ello, varios gobiernos europeos han expresado su respaldo a Dinamarca, subrayando la necesidad de defender la integridad territorial y el equilibrio estratégico en el norte del continente.
De la diplomacia al descontento ciudadano
Mientras los gobiernos optan por un lenguaje diplomático, los ciudadanos han sido mucho más directos. Las protestas en Copenhague y otras ciudades danesas han estado marcadas por consignas explícitas, banderas groenlandesas y mensajes que denuncian una supuesta “guerra psicológica” contra la población de la isla.
Organizaciones de groenlandeses residentes en Dinamarca han advertido que este tipo de declaraciones generan ansiedad, miedo e incertidumbre, especialmente entre comunidades que históricamente han enfrentado presiones externas sobre su identidad y autonomía.

La viralización como herramienta política
El éxito de las gorras Make America Go Away también revela el poder de la cultura pop y las redes sociales como herramientas de protesta. En lugar de largos manifiestos, un objeto sencillo ha logrado sintetizar el descontento y proyectarlo a escala global.
Las imágenes de manifestantes con gorras rojas parodiadas han circulado ampliamente en plataformas digitales, amplificando el mensaje y colocando nuevamente a Groenlandia en el centro del debate internacional.
Una advertencia más allá de Groenlandia
Para muchos activistas, lo que ocurre con Groenlandia es un precedente peligroso. Si una potencia puede amenazar abiertamente con apropiarse de un territorio estratégico, la pregunta inevitable es quién podría ser el siguiente.
“Es una señal clara de que hay que despertar”, han señalado algunos organizadores de las protestas, insistiendo en que esta no es solo una causa local, sino una defensa colectiva del orden mundial y de los principios básicos de soberanía.

La burla al lema MAGA en Groenlandia y Dinamarca es mucho más que una anécdota curiosa. Representa una respuesta social contundente frente a discursos de poder que desafían normas internacionales. Las gorras rojas con Make America Go Away se han transformado en un recordatorio visual de que, en un mundo interconectado, incluso los gestos simbólicos pueden convertirse en actos políticos con impacto global.


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