La activista sueca Greta Thunberg relató en una entrevista con el diario Aftonbladet las condiciones y tratos que, según asegura, sufrió ella y otras personas durante la detención tras el abordaje de la flotilla humanitaria que intentó llevar ayuda a Gaza.
Thunberg denunció golpes, humillaciones y malos tratos que, dijo, muestran solo una parte de lo que viven los palestinos.
Así fue la detención de la flotilla humanitaria
Thunberg describió el momento del abordaje: militares con el rostro cubierto subieron al barco, apuntaron a pasajeros y los reunieron en la cubierta inferior. Relata que los retenidos fueron obligados a sentarse “en círculo” y que el barco fue “destrozado” por las fuerzas que realizaron la inspección.
Tras unas 20 horas, fueron trasladados a Ashdod. Allí, cuenta, un soldado la señaló y la apresaron entre un grupo de policías. “Me agarraron, me tiraron al suelo y me lanzaron una bandera de Israel”, declaró a Aftonbladet.
Greta afirmó que en su equipaje había mensajes de odio escritos y dibujos ofensivos. Denunció además que guardias se tomaron selfies con los detenidos, que quemaron o tiraron medicamentos y que les obligaron a desnudarse en una revisión que, asegura, fue vejatoria.
La activista narró episodios de insultos repetidos en sueco hacia ella, golpes en el costado cuando tocaba una bandera colocada frente a ella y condiciones de calor extremo en las celdas. “Cuando la gente se desmayaba, golpeábamos las jaulas y pedíamos un médico. Los guardias nos decían que nos iban a gasear”, dijo.
En su testimonio, Thunberg menciona la presencia del político Itamar Ben-Gvir, a quien acusa de gritar que los activistas eran “terroristas” y de incitar al maltrato de quienes protestaban. Thunberg asegura que cada vez que levantaba la cabeza era pateada por un guardia.
Contacto con la embajada y falta
Thunberg contó que pudieron reunirse posteriormente con personal de su embajada, a quien mostraron lesiones y denuncias sobre falta de agua y comida.
Agregó que el apoyo diplomático fue insuficiente en primera instancia: el personal de la embajada regresó en una visita con pocas botellas de agua, lo que llevó al grupo sueco a negarse a volver a sus celdas hasta recibir agua.


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