La amenaza de Trump divide a Europa. Francia pide una respuesta dura, mientras España e Italia temen una guerra comercial. Conoce las grietas que amenazan la unidad de la UE
El verdadero campo de batalla de la crisis de los aranceles podría estar dentro de la propia Unión Europea. La postura de «mano dura» de Emmanuel Macron choca frontalmente con el llamado a la calma de Pedro Sánchez y Giorgia Meloni, revelando una peligrosa fractura interna.
Bruselas, Bélgica.- Mientras los diplomáticos europeos trabajan a contrarreloj para presentar un frente unido ante el ultimátum de Donald Trump, las costuras de esa unidad se están desgarrando a la vista de todos. La crisis de los aranceles ha destapado una profunda división geoestratégica dentro de la Unión Europea, una fractura que enfrenta a un bloque «halcón», liderado por Francia, contra un grupo de países «paloma», con Italia y España a la cabeza.
Esta división no es un mero matiz diplomático, sino un choque de visiones sobre el lugar de Europa en el mundo y sobre cómo debe ejercer su poder. La forma en que se resuelva este pulso interno será tan determinante como cualquier negociación con Washington.
Sugerencia: Un mapa de Europa coloreando los países según su postura (ej. azul para los «halcones» como Francia, verde para las «palomas» como Italia/España, y gris para los neutrales/indecisos).
El Halcón de París: Macron Exige una Demostración de Fuerza
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asumido el papel de líder de la facción que exige una respuesta contundente e intransigente. Su mensaje es claro: la pasividad ante Trump es una invitación a más agresiones. En un comunicado de una dureza notable, Macron ha instado a la Comisión Europea a «afirmar la determinación de la Unión de defender con firmeza los intereses europeos».
Para el Elíseo, esto se traduce en acciones concretas. Macron ha pedido «acelerar la preparación de contramedidas creíbles, movilizando todos los instrumentos a su disposición, incluido el mecanismo anticoerción». Esta postura refleja una filosofía profundamente arraigada en la política exterior francesa: la creencia de que la credibilidad de Europa como actor global depende de su capacidad para proyectar poder y disuasión.
Las Palomas del Sur: España e Italia Advierten del Peligro
En el polo opuesto se encuentran los líderes de las principales economías del sur de Europa, quienes ven una guerra comercial total como un riesgo existencial para sus economías, aún en recuperación. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuyo gobierno ha mantenido una comunicación fluida con la administración Trump, ha advertido que desencadenar un choque comercial «no tendría ningún sentido». Su gobierno ha respaldado plenamente los esfuerzos de la Comisión por encontrar una salida negociada, pidiendo evitar «polarizaciones que complicarían el logro de un acuerdo».
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha adoptado una línea casi idéntica. A través de sus redes sociales, ha enfatizado que «los aranceles injustificados destruyen prosperidad» y ha ofrecido su apoyo incondicional a la Comisión «en sus negociaciones para alcanzar un acuerdo con EEUU antes del 1 de agosto».
«Corresponde más que nunca a la Comisión afirmar la determinación de la Unión de defender con firmeza los intereses europeos.» – Comunicado de la Presidencia de Francia.
La Tiranía del Eslabón Más Débil
Esta división no es teórica. Refleja las diferentes realidades económicas y políticas de los Estados miembros. Países con industrias de alto valor añadido y objetivos directos de los aranceles, como la aeronáutica o los bienes de lujo en Francia, pueden percibir que tienen más que ganar con una postura firme. En cambio, naciones con economías más diversificadas o frágiles pueden temer más los efectos indirectos y la inestabilidad general.
El peligro de esta fractura es que puede ser explotada. Un ejemplo reciente lo ilustra a la perfección: la amenaza de Eslovaquia de vetar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia si no se protegían sus intereses energéticos demuestra cómo un solo país puede secuestrar la política exterior de todo el bloque. Washington es plenamente consciente de estas divisiones y podría intentar ofrecer exenciones o tratos preferenciales a ciertos países para romper la unidad de los 27. La verdadera prueba para Europa en las próximas dos semanas no será su capacidad para negociar con Trump, sino su habilidad para negociar consigo misma y mantener una disciplina interna que, hoy, parece más frágil que nunca.


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