Las Amenazas a España han marcado el tono de la relación bilateral desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025. Lo que comenzó como reproches por el gasto militar terminó en advertencias de aranceles del 100%, insinuaciones sobre la expulsión de la OTAN e incluso la posibilidad de “cortar todo el comercio” con Madrid.
La historia se ha desarrollado en discursos oficiales, ruedas de prensa, cumbres internacionales y hasta en declaraciones desde el avión presidencial. El foco ha sido constante: el gasto en defensa y la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a elevarlo al 5% del PIB.
Primera advertencia: aranceles y BRICS
El inicio del segundo mandato de Donald Trump estuvo marcado por una crítica directa al nivel de inversión militar española. Desde Washington, cuestionó que el Ejecutivo de Pedro Sánchez destinara apenas el 2% del PIB a defensa.
En ese contexto, lanzó una amenaza contundente: aranceles del 100% a productos españoles. En sus declaraciones, llegó a encuadrar erróneamente a España dentro de los BRICS, bloque que había planteado una alternativa al dólar. Aquella mención encendió las alarmas diplomáticas y marcó el inicio de una etapa de tensión.

Escalada en la OTAN: el 5% del PIB
La presión aumentó en junio de 2025. Trump exigió a los socios europeos de la OTAN elevar su gasto militar al 5% del PIB. España fue señalada como “el único país” que no asumiría el compromiso.
Desde el Air Force One, el presidente estadounidense calificó a España como “un problema” para la Alianza. Más tarde, en la cumbre celebrada en La Haya, redobló su advertencia: si Madrid no aceptaba el 5%, duplicaría los aranceles previstos.
Las Amenazas a España ya no eran insinuaciones aisladas, sino parte de una estrategia pública de presión dentro del marco atlántico.
“Tiene que ser castigada”: nuevas advertencias
Tras reuniones bilaterales en la Casa Blanca, Trump insistió en que España debía ser “castigada” por no cumplir con el objetivo del 5%. En un encuentro con Javier Milei, reiteró que evaluaba imponer aranceles adicionales.
Incluso llegó a sugerir, en conversación con el presidente finlandés Alexander Stubb, que “quizás” España debería ser expulsada de la OTAN. Más tarde, tras reunirse con el secretario general Mark Rutte, afirmó que España no estaba actuando como “compañero de equipo”.
Cada declaración añadía un nuevo capítulo a la tensión diplomática. El mensaje era claro: Washington consideraba insuficiente la contribución española y estaba dispuesto a usar herramientas comerciales como mecanismo de presión.
Davos y la Junta de Paz
El arranque de 2026 no suavizó el tono. En el Foro de Davos, durante la presentación de su propuesta de Junta de Paz, Trump volvió a señalar a España como el único aliado que no se comprometía al 5%.
“Allí tendremos que hablar con España”, afirmó. En ese foro internacional, el presidente estadounidense presumió de haber logrado compromisos de casi todos los socios atlánticos, salvo Madrid.
La reiteración pública consolidó la narrativa de confrontación. Las referencias a España dejaron de ser puntuales para convertirse en constantes dentro de su discurso internacional.
Bases militares y amenaza de cortar comercio
La última controversia se centró en las bases militares de uso conjunto en Rota y Morón. Trump criticó la postura española respecto a su utilización y afirmó que Estados Unidos podría emplearlas si lo deseara.
En ese contexto, endureció su mensaje: “Vamos a cortar todo el comercio con España”. La declaración supuso el punto más alto de la escalada verbal. No solo vinculó la cooperación militar con el comercio bilateral, sino que planteó una ruptura total como posibilidad.
Así, las Amenazas a España han transitado desde advertencias arancelarias hasta cuestionamientos estratégicos dentro de la OTAN y el uso de instalaciones militares conjuntas.
Una relación marcada por la presión
Desde enero de 2025 hasta la actualidad, la relación entre Washington y Madrid ha estado condicionada por el debate sobre el gasto en defensa. Aranceles, reproches públicos, menciones a la expulsión de la OTAN y advertencias de cortar el comercio han configurado una cronología de tensión diplomática.
Las Amenazas a España no han sido un episodio aislado, sino una secuencia de mensajes reiterados en distintos escenarios internacionales. Cada intervención ha reforzado el mismo eje: la exigencia de elevar el gasto militar al 5% del PIB como condición para evitar represalias comerciales y políticas.
Con ese telón de fondo, la presión estadounidense se ha convertido en uno de los elementos centrales de la agenda bilateral en el segundo mandato de Trump, manteniendo abiertas interrogantes sobre la evolución futura de las relaciones entre ambos países y el impacto de estas advertencias en el comercio y la cooperación estratégica.


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