La tercera ronda de diálogo termina con escasos resultados
En una nueva jornada de esfuerzos diplomáticos, los representantes de Rusia y Ucrania se encontraron en Estambul para intentar, una vez más, encontrar un camino hacia la paz. Sin embargo, el resultado no sorprendió a nadie: apenas un canje de prisioneros y cadáveres, sin ningún avance político real.
En la antesala de la reunión, Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, había advertido que no se esperaba un “camino fácil”. Las posturas de ambos países eran, desde el inicio, irreconciliables.
Zelensky buscaba cuatro acuerdos clave: ninguno se cumplió
El presidente ucraniano, Volodymir Zelensky, había anunciado que su delegación tenía cuatro prioridades:
- Intercambio de prisioneros
- Regreso de niños trasladados por Rusia
- Fin de las muertes en combate
- Una cumbre de jefes de Estado que impulsara una paz duradera
Salvo el primer punto, el resto quedó en el aire.
Lo único logrado fue un nuevo intercambio de prisioneros de guerra y civiles, además de la entrega de cadáveres. Más de 1,200 personas por bando se verán beneficiadas, y Rusia ofreció devolver hasta 3,000 cuerpos, a la espera de que Ucrania esté preparada para recibirlos.
Trump presiona por resultados y da luz verde a Rusia
El contexto político internacional no favorece el cese de hostilidades. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, lanzó un ultimato de 50 días para que Rusia y Ucrania logren un arreglo. Sin embargo, sus acciones contradicen sus palabras:
- A Rusia le dio vía libre para tomar más territorio antes del plazo
- A Ucrania le prometió armamento, aunque sus aliados europeos deban pagarlo
En la práctica, ninguna de las partes parece tener interés en ceder.
La “ficción compartida” de una negociación real
Los analistas coinciden: ambas delegaciones viajaron a Estambul para aparentar voluntad de diálogo, pero sin intención de ceder terreno.
- Rusia busca imponer un “memorando de arreglo político” que, según expertos, exige la rendición total de Ucrania.
- Ucrania quiere forzar una cumbre Zelensky-Putin-Trump-Erdogan que obligue a Rusia a detener el conflicto.
Zelensky insiste en que sólo una cumbre al más alto nivel puede destrabar las negociaciones. Medinsky, el delegado ruso, respondió que antes debe haber una “preparación adecuada”.
Críticas de la OTAN y tensiones diplomáticas
Mark Rutthe, secretario general de la OTAN, criticó a Rusia por enviar a un historiador como negociador. El Kremlin respondió con ironía, recordando que Rutthe también estudió Historia.
Ambas partes repitieron sus delegaciones previas: Medinsky por Rusia y Rustem Umerov por Ucrania, este último ahora como secretario del Consejo de Seguridad Nacional.
La sesión privada entre Medinsky y Umerov, con el canciller turco Hakan Fidan como testigo, duró apenas una hora y cuarto. El resto del encuentro, con las delegaciones completas, concluyó 40 minutos después.
Próximo paso: grupos de trabajo a distancia
Se acordó la creación de tres grupos de trabajo —político, humanitario y militar— que operarán mediante canales digitales. Pero aún no hay fechas para nuevos encuentros presenciales.
Ucrania estalla en protestas: acusan autoritarismo
Mientras Zelensky defendía su postura ante Rusia, en casa estallaba la inconformidad.
Miles de jóvenes protestaron en Kiev, Lvov, Dnipró y Odesa contra una nueva ley que resta autonomía a las dependencias anticorrupción. A pesar de la ley marcial, la policía no reprimió.
Zelensky justificó los cambios afirmando que los órganos creados bajo Petro Poroshenko no habían sido eficaces. Sin embargo, la presión fue tal que anunció una marcha atrás: enviará un nuevo proyecto que respete la autonomía de estos entes.
¿Y ahora qué? Esperan nueva cumbre en septiembre
Rusia espera que el panorama cambie el 3 de septiembre, cuando Donald Trump podría asistir al desfile en la Plaza Tiananmen junto a Xi Jinping y Vladimir Putin. Si se concreta una cumbre trilateral, Moscú apostará a que el resultado le sea favorable.
Diálogo estancado, tensión creciente
El fracaso de la tercera ronda en Estambul deja claro que la paz entre Rusia y Ucrania sigue siendo un objetivo lejano. Aunque se logran acuerdos humanitarios puntuales, las posturas políticas siguen más enfrentadas que nunca.
En medio, Trump juega un rol ambiguo que alimenta el conflicto en vez de resolverlo. La esperanza, por ahora, está puesta en futuras cumbres… si es que llegan a celebrarse.


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