En Tel Aviv, miles de familiares de los rehenes secuestrados por Hamas se movilizaron nuevamente para exigir al primer ministro Benjamin Netanyahu que acepte un acuerdo de alto al fuego.
Según Einav Zangauker, madre de Matan Zangauker, “si Netanyahu firma este acuerdo, podríamos negociar la vuelta del resto de los rehenes a cambio del fin de la guerra”.
El mensaje de los manifestantes es claro: cualquier ofensiva militar en Gaza podría cerrar la puerta a negociaciones y poner en riesgo la vida de los cautivos. Las protestas, que han reunido a cerca de un millón de personas en varias ciudades de Israel, buscan mantener la presión sobre el gobierno para priorizar la liberación de los rehenes.
Postura del gobierno y Hamas
Mientras los familiares buscan acuerdos, Hamas aceptó la propuesta de alto al fuego presentada por Qatar y Egipto, según comunicó el grupo y sus medios aliados. Por su parte, Israel mantiene condiciones estrictas: exige la liberación inmediata de todos los secuestrados y el desarme total de las milicias, además del control del perímetro de Gaza y la formación de un gobierno sin presencia de Hamas ni la Autoridad Palestina.
La tensión entre las demandas civiles y la postura del Ejecutivo refleja la complejidad de alcanzar un acuerdo en medio de la prolongación del conflicto.
Incidente con misiles desde Yemen
En paralelo, el Ejército israelí detectó un misil lanzado desde Yemen hacia el centro de Israel. La revisión inicial indicó que el artefacto probablemente se fragmentó en el aire, aunque se reportó caída de metralla en algunas zonas.
Los sistemas de defensa interceptaron un vehículo aéreo no tripulado y activaron sirenas siguiendo los protocolos de seguridad. Desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza, los rebeldes hutíes del Yemen, respaldados por Irán, han lanzado cientos de misiles como muestra de apoyo a los palestinos.
Impacto social y humanitario
Las protestas de familiares no solo buscan presionar al gobierno; también reflejan la creciente preocupación social por la vida de los rehenes y los riesgos de una ofensiva mayor en Gaza. La población exige que se priorice la negociación antes que la escalada militar, poniendo en evidencia la presión ciudadana sobre las decisiones políticas en tiempos de conflicto.
Las movilizaciones de familiares de rehenes en Israel muestran la urgencia de un alto al fuego que permita negociar la liberación de cautivos. Mientras tanto, la situación en Gaza y los ataques desde Yemen mantienen la tensión, subrayando la necesidad de diplomacia y acuerdos humanitarios para proteger vidas civiles.
