Mientras en Estados Unidos los conflictos políticos se muestran abiertamente, en China los movimientos internos permanecen envueltos en secretismo. El expresidente Hu Jintao fue escoltado fuera del Congreso de 2022 y la muerte del ex primer ministro Li Keqiang en 2023 sigue generando incógnitas.
En este contexto, los fisgones de cabecera, comentaristas chinos en internet, analizan gestos, apariciones y rumores para descifrar cambios en el poder de Xi Jinping. Este verano, estas investigaciones detectaron la purga de varios dirigentes militares y políticos, todos nombrados por Xi, provocando especulaciones sobre tensiones internas y posibles planes secretos.
Xi sigue la tradición de Stalin y Mao
Las purgas no son nuevas en la historia de los regímenes autoritarios. Stalin eliminó en los años 30 a más del 70% del Comité Central soviético, mientras Mao marginó o destruyó a la mayoría de sus lugartenientes durante la Revolución Cultural.
En China, desde 2022, alrededor del 10% del Comité Central ha sido purgado, marginado o ausente de reuniones clave. El Ejército Popular de Liberación también ha sufrido la destitución de al menos 45 oficiales desde 2023, incluyendo ministros de Defensa acusados de corrupción y traición a Xi.
Estas purgas reflejan un patrón histórico: la consolidación del poder absoluto mediante la eliminación de cualquier amenaza, incluso entre aliados leales.
Motivos detrás de las purgas de Xi
Los especialistas coinciden en que la paranoia y la necesidad de controlar un vasto sistema son factores determinantes. Los leales desarrollan intereses propios y redes de influencia, lo que representa un riesgo para el líder.
Wu Guoguang, politólogo de Stanford, identifica un ciclo recurrente: los fracasos de gobernanza provocan purgas, y las purgas refuerzan la centralización del poder. Las medidas de “Covid cero”, políticas económicas regresivas y decisiones polémicas en política exterior han precedido las recientes purgas.
Desafíos y futuro del poder de Xi
Aunque nadie predice la desaparición de Xi, las purgas y problemas económicos generan tensiones entre la élite del partido. La lealtad de los dirigentes será clave para que Xi mantenga el poder.
Analistas como Stephen Kotkin y Cai Xia advierten que la vulnerabilidad del régimen surge cuando la élite empieza a cuestionar al líder. El control del Partido Comunista y la confianza interna son esenciales para prolongar su mandato, que podría extenderse una o dos décadas si su salud lo permite.
Las purgas de Xi Jinping no solo reflejan una estrategia de control político, sino un patrón histórico de dictadores como Stalin y Mao. El futuro del liderazgo chino dependerá de la lealtad de su élite y de cómo maneje las crecientes tensiones internas.
