El sábado por la noche, la tranquilidad de los exteriores de la Cárcel Regional de Guayaquil, una de las prisiones más grandes de Ecuador, fue interrumpida por un carro bomba que estalló frente a su puerta principal. Afortunadamente, no se reportaron heridos ni fallecidos, informó el Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI).
La explosión ocurrió alrededor de las 20:15 hora local (01:15 GMT) y fue captada por cámaras de vigilancia. En las imágenes se observa una camioneta todoterreno acercándose a gran velocidad, seguida de una explosión súbita que sorprendió incluso al conductor, quien logró escapar corriendo del lugar.
Detalles de la explosión y su impacto
El vehículo quedó completamente destruido, y los restos ardieron en un radio de veinte metros. Lo más preocupante fue la aparente falta de vigilancia exterior en el momento del ataque, un hecho inusual para esta prisión que normalmente cuenta con control policial y militar.
A pesar del estruendo y la magnitud de la deflagración, no se registraron incidentes dentro de la cárcel, ni fugas ni víctimas entre los reclusos y el personal. El SNAI confirmó que los hechos están bajo investigación.
Contexto y antecedentes de violencia en cárceles ecuatorianas
Este ataque ocurre en medio de una crisis de violencia sin precedentes en las prisiones de Ecuador, donde han muerto más de 600 reclusos desde 2021 debido a enfrentamientos entre bandas criminales.
La explosión se produce apenas un día después de un intento de asesinato contra el director de la cárcel, que logró sobrevivir gracias al blindaje de su vehículo. También coincide con recientes masacres penitenciarias que dejaron 31 muertos esta semana en distintas cárceles del país.
Los Choneros y la seguridad penitenciaria
La Cárcel Regional de Guayaquil alberga a más de cuatro mil reclusos, incluidos miembros de Los Choneros, la banda criminal más grande y antigua de Ecuador. Entre ellos estuvo José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, líder de la organización, quien fue extraditado a Estados Unidos tras permanecer un año y medio prófugo.
Estos antecedentes muestran que las cárceles ecuatorianas siguen siendo un epicentro de violencia y conflictos entre bandas, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia más estricta y estrategias de seguridad más eficaces.
Investigaciones en curso
Las autoridades de Ecuador han iniciado las investigaciones para determinar quiénes están detrás del atentado, cómo lograron colocar el carro bomba y qué fallas de seguridad permitieron el hecho. La población y los reclusos permanecen a salvo, pero el incidente evidencia nuevamente la fragilidad del sistema penitenciario ante la violencia organizada.


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