El sur de Europa se enfrenta a una catástrofe climática con la llegada de la ola de calor “Cerberus II”, que ha elevado las temperaturas a niveles récord, desatando devastadores incendios forestales en Grecia, Italia y otros países mediterráneos.
Un infierno en la tierra. Así describen residentes y turistas la situación en el sur de Europa, donde una brutal ola de calor, bautizada extraoficialmente como «Cerberus II» por los meteorólogos en un guiño a las olas de calor del pasado, ha convertido vastas extensiones de terreno en un polvorín. Con temperaturas que superan los 43°C en Grecia y los 44°C en zonas de Italia y España, los incendios forestales se propagan sin control, forzando evacuaciones masivas y poniendo en jaque a los servicios de emergencia.
Grecia es uno de los epicentros de la crisis. En la isla de Evia y cerca de Atenas, más de 160 bomberos con docenas de vehículos y apoyo aéreo luchan contra llamas que avanzan avivadas por los vientos cálidos. «El aire es naranja, es aterrador», relataba un turista británico evacuado de la isla de Creta, donde el fuego obligó a desalojar varias aldeas.
Un patrón climático mortal
Los científicos del servicio Copernicus de la Unión Europea y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) son claros: este evento sería «virtualmente imposible» sin el cambio climático causado por el hombre. El Mediterráneo se está calentando un 20% más rápido que el promedio mundial, creando las condiciones perfectas para estos desastres.
«No se trata solo de la ignición, sino de la condición», explica Emanuela Piervitali, investigadora del Instituto para la Protección e Investigación Ambiental de Italia. «El paisaje está tan seco que cualquier chispa, ya sea accidental o intencionada, puede convertirse en una catástrofe».
La crisis se extiende por toda la región:
- Italia: La isla de Sicilia está en alerta máxima, con bomberos combatiendo decenas de focos. El ministerio de salud ha emitido alertas rojas en 21 ciudades, incluyendo Roma y Milán, ante el aumento de casos de golpe de calor, que ya han causado varias muertes.
- España: Las regiones de Andalucía y Extremadura registran temperaturas cercanas a los 44°C. La agencia meteorológica AEMET ha advertido que junio ha sido el más caluroso desde que existen registros.
- Turquía y Francia: También reportan incendios significativos, con evacuaciones en la provincia turca de Izmir y en el sur de Francia.
«Las olas de calor en el Mediterráneo son más frecuentes e intensas. Necesitaremos adaptarnos a extremos aún mayores en el futuro». – Emanuela Piervitali, Instituto para la Protección e Investigación Ambiental de Italia.
Impacto en el turismo y la vida cotidiana
El verano, la temporada alta para el turismo, se ha convertido en una pesadilla. Aeropuertos como el de Palermo en Sicilia y el de Izmir en Turquía han sufrido cierres temporales, y miles de turistas han visto sus vacaciones arruinadas. Las autoridades griegas llevaron a cabo la mayor evacuación de su historia en la isla de Rodas en un evento similar anterior, un escenario que amenaza con repetirse.
Los gobiernos han emitido advertencias urgentes, pidiendo a la población y a los visitantes que eviten las zonas afectadas, se mantengan hidratados y protejan a los más vulnerables, como ancianos y niños. En algunas regiones de Italia, se ha prohibido el trabajo al aire libre durante las horas de máximo calor.
La recurrencia de estos eventos extremos plantea una pregunta existencial para el sur de Europa: ¿cómo se adaptará la región a un futuro donde los veranos «apocalípticos» se conviertan en la nueva normalidad? La respuesta, por ahora, se escribe entre las cenizas y el humo que cubren el Mediterráneo.


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