Tres soldados muertos y ocho heridos en un brutal ataque con drones del ELN en Norte de Santander. Conoce los nombres de las víctimas y por qué este acto es una grave violación al DIH
La guerrilla del ELN perpetró un ataque terrorista con drones cargados de explosivos en la región del Catatumbo, asesinando a tres soldados e hiriendo a ocho más. El Ejército Nacional condenó el hecho, calificándolo como una flagrante violación a los Derechos Humanos.
La violencia en la convulsa región del Catatumbo, en Norte de Santander, ha escalado a un nuevo y alarmante nivel. En la noche del domingo, tres soldados del Ejército Nacional fueron asesinados y otros ocho resultaron heridos tras un ataque con drones cargados con explosivos, atribuido por las autoridades a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El ataque ocurrió en el municipio de El Carmen, mientras tropas del Batallón Especial Energético y Vial N.º 10 adelantaban operaciones militares en la zona . Las víctimas fatales de esta acción terrorista fueron identificadas como:
- Soldado Jesús Alberto Sánchez Anaya
- Soldado Jader Luis Calle Núñez
- Soldado Héctor Miguel Ramos Olivera
Los militares heridos fueron trasladados de urgencia a centros hospitalarios en Ocaña, y se evalúa el traslado de los más graves a Cúcuta .
Una Nueva y Peligrosa Táctica de Guerra
Este ataque no es solo una tragedia más en el largo conflicto colombiano; representa la consolidación de una táctica de guerra asimétrica que plantea un desafío formidable para las fuerzas de seguridad del Estado. El uso de drones comerciales modificados para transportar y lanzar artefactos explosivos, a menudo de fabricación artesanal como granadas de mortero, se ha perfeccionado por los grupos armados ilegales.
Estas aeronaves no tripuladas, de bajo costo y difícil detección, permiten a los grupos terroristas atacar a distancia, con precisión y minimizando sus propios riesgos. Pueden ser cargados con hasta un kilogramo de explosivos y operar en modo «kamikaze», estrellándose contra el objetivo, o soltando su carga letal a través de un mecanismo de control remoto.
Este método representa la «democratización» de una tecnología de guerra avanzada, antes reservada a ejércitos estatales. El ELN demuestra con este ataque que ha incorporado a su arsenal una herramienta que neutraliza la ventaja convencional de las Fuerzas Militares en número y poder de fuego, creando un profundo impacto psicológico y obligando a una reevaluación completa de las doctrinas de defensa y seguridad en el país.
«Rechazamos esta acción terrorista perpetrada por integrantes del GAO ELN, (que) demuestra una vez más el constante uso indiscriminado de estas prácticas terroristas que violan los derechos humanos e infringen el DIH (Derecho Internacional Humanitario), las cuales ponen en grave riesgo a las poblaciones». – Comunicado Oficial del Ejército Nacional.
Condena Institucional y el Futuro del Conflicto
La respuesta institucional fue inmediata y contundente. El Ejército Nacional y el Ministerio de Defensa rechazaron el ataque, subrayando que el uso de este tipo de armas indiscriminadas constituye una grave infracción al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y una violación a los derechos humanos.
El ataque pone de relieve la precaria situación de seguridad en Colombia, que según analistas, atraviesa su peor crisis en una década. A pesar de los esfuerzos de paz del gobierno del presidente Gustavo Petro, grupos armados como el ELN y las disidencias de las FARC, financiados en gran parte por el narcotráfico, continúan fortaleciéndose y expandiendo su control territorial en zonas estratégicas como el Catatumbo .
Mientras el país llora a sus soldados, el debate se intensifica sobre la efectividad de las actuales estrategias de seguridad y la viabilidad de los diálogos de paz con grupos que, como el ELN, continúan demostrando con hechos su capacidad y voluntad de ejercer una violencia cada vez más sofisticada y letal.
