Ecuador frente a una nueva encrucijada electoral
El próximo 9 de febrero, Ecuador vivirá otra jornada electoral polarizada. Según las encuestas, la competencia estará dominada por Daniel Noboa, el actual presidente, y Luisa González, la candidata de la coalición correísta liderada por el expresidente Rafael Correa. Aunque otros 14 candidatos figuran en la boleta, sus cifras son tan bajas que no tendrán un impacto significativo.
Este escenario repite el patrón de las elecciones de 2021 y 2023, donde el eje del debate giró en torno al correísmo y el anticorreísmo, dos corrientes que han marcado la política ecuatoriana en los últimos años.
¿Ideología o populismo?
Aunque las diferencias ideológicas entre Noboa y González son claras —como el papel del Estado en la economía o la política exterior—, el trasfondo de esta contienda parece estar más relacionado con liderazgos individuales y discursos populistas.
- Daniel Noboa apuesta por su figura directa, respaldada por el control que ejerce actualmente sobre el gobierno y su enfoque en temas de seguridad.
- Luisa González actúa como representante de Rafael Correa, quien sigue siendo el líder indiscutible de su movimiento político.
La violencia como eje central del debate
Uno de los temas que más preocupa al electorado es la creciente inseguridad. En solo tres años, Ecuador pasó de ser una “isla de paz” a uno de los países más violentos de la región. La ciudadanía exige medidas inmediatas, y el modelo de mano dura, inspirado en Bukele, ha ganado adeptos.
Noboa, en su rol de presidente, ha decretado estados de excepción y movilizado a las fuerzas militares a las calles, lo que podría darle una ventaja significativa en este contexto.
Por otro lado, González deberá equilibrar el legado de las políticas sociales del correísmo con propuestas contundentes en materia de seguridad, un ámbito que ha sido su talón de Aquiles.
Factores que influirán en la elección
Además de la inseguridad, otros elementos que podrían impactar el resultado son:
- La economía en crisis:
Ecuador enfrenta altos índices de pobreza, desempleo y subempleo, junto con un crecimiento económico estancado. Sin embargo, la campaña electoral ha evitado entrar en profundidad sobre este tema crucial. - Volatilidad del electorado:
En 2023, el asesinato del candidato Fernando Villavicencio alteró las preferencias y permitió que Noboa alcanzara la presidencia. Aunque no se espera un evento similar, la volatilidad sigue siendo un factor a considerar. - Conflictos políticos:
La confrontación entre Noboa y su vicepresidenta, así como las críticas al correísmo por su postura hacia Venezuela, no parecen tener un impacto significativo en las encuestas, pero reflejan una desconexión entre los líderes políticos y las preocupaciones de la población.
¿Qué esperar del próximo gobierno?
Aunque el panorama electoral muestra una intensa polarización, la campaña ha ofrecido pocas pistas sobre las políticas que implementarían los candidatos en caso de ganar. Desde la pandemia y el auge de las materias primas en la década pasada, Ecuador no ha definido un rumbo económico claro.
En este contexto, el próximo presidente enfrentará retos monumentales:
- Recuperar la confianza ciudadana.
- Implementar medidas efectivas contra la violencia.
- Estabilizar una economía marcada por la desigualdad.
Una democracia en deuda con su gente
La ausencia de partidos políticos sólidos y una ciudadanía obligada a votar por mandato legal reflejan un sistema político desconectado de las necesidades reales de la población. La elección del 9 de febrero es, para muchos, un evento ajeno a sus vidas, más que una oportunidad de cambio.El gran desafío para el ganador será no solo gobernar, sino también reconstruir el tejido social y político del país, abordando los problemas estructurales que han llevado a esta crisis.
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