Consejo de Paz para Gaza. La palabra “paz” volvió a ocupar titulares internacionales, pero esta vez acompañada de una fuerte controversia diplomática. Israel rechazó abiertamente la composición del comité palestino designado para administrar la Franja de Gaza, una iniciativa anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump como parte de su nuevo plan de paz para el territorio devastado por la guerra.
Desde Washington hasta Jerusalén, la reacción no tardó en escalar. El gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu dejó claro que el diseño del organismo no solo fue inconsulto, sino que contradice la política israelí respecto al futuro de Gaza. El episodio marca un nuevo punto de fricción entre aliados históricos y expone la fragilidad de cualquier intento de reordenar políticamente la región sin consensos previos.
Israel cuestiona el Consejo de Paz para Gaza
En un comunicado oficial, la oficina de Netanyahu afirmó que el anuncio del Comité Directivo de Gaza, encargado de informar al llamado Consejo de Paz, “no fue coordinado con Israel”. La respuesta fue inmediata: el primer ministro ordenó al canciller Gideon Saar contactar al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para expresar el rechazo formal del gobierno israelí.
Este gesto no es menor. En la práctica, representa una advertencia directa a Washington sobre los límites que Israel está dispuesto a aceptar en cualquier esquema de gobernanza futura para Gaza. Para Jerusalén, la seguridad y el control político del enclave no pueden definirse sin su participación activa.
Un consejo internacional con líderes invitados
El Consejo de Paz para Gaza comenzó a tomar forma con una lista de invitados que refleja la ambición global del proyecto. Trump convocó a los líderes de Egipto, Turquía, Argentina, Canadá y Paraguay para integrarse como miembros fundadores del organismo.
Además, el propio presidente estadounidense se autoproclamó presidente del consejo y designó a figuras clave de su entorno: Marco Rubio, el ex primer ministro británico Tony Blair, y los negociadores Jared Kushner y Steve Witkoff. La composición refuerza la idea de un consejo con fuerte impronta estadounidense, algo que genera suspicacia tanto en Israel como en sectores palestinos.
Gaza: entre ruinas, diplomacia y poder
La Franja de Gaza atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Tras más de dos años de intensos bombardeos, el territorio enfrenta una devastación casi total de su infraestructura civil. En ese contexto, la propuesta de Trump incluye una visión de desarrollo económico que, según críticos, ignora las raíces políticas y humanitarias del conflicto.
A mitad de este complejo escenario, el Consejo de Paz para Gaza aparece como una apuesta arriesgada: intenta proyectar estabilidad futura sin resolver primero las tensiones inmediatas entre Israel, Palestina y los actores regionales.
El comité palestino y la reacción internacional
El comité palestino de tecnócratas destinado a gobernar Gaza celebró su primera reunión en El Cairo, con la presencia de Jared Kushner. Este detalle alimentó aún más el malestar israelí, que observa con recelo cualquier estructura administrativa palestina que no cuente con su aval.
Mientras tanto, las reacciones internacionales fueron cautelosas pero mayormente positivas. Canadá expresó su intención de aceptar la invitación; Turquía confirmó que fue invitada como “miembro fundador”; Egipto señaló que estudia la propuesta; Argentina y Paraguay anunciaron públicamente su disposición a participar.
¿Diplomacia real o estrategia política?
Más allá de los anuncios, persiste una pregunta clave: ¿el Consejo de Paz para Gaza es un esfuerzo genuino de diplomacia internacional o una estrategia política de alto impacto mediático? Para muchos analistas, el diseño del organismo refleja una lógica vertical, donde las decisiones se toman desde fuera del territorio afectado.
El hecho de que Israel, actor central del conflicto, no haya sido consultado previamente debilita la viabilidad del proyecto. Sin coordinación regional, cualquier plan corre el riesgo de quedarse en el terreno simbólico.
Dos consejos, muchas incógnitas
Trump también anunció la creación de un segundo “consejo ejecutivo para Gaza”, con un rol asesor. Sin embargo, no está claro qué líderes formarán parte de cada instancia ni cómo se articularán sus funciones. La Casa Blanca adelantó que se sumarán más miembros, pero evitó ofrecer detalles concretos.
Esta ambigüedad alimenta la incertidumbre y refuerza la percepción de improvisación, un factor que históricamente ha complicado los procesos de paz en Medio Oriente.
El futuro del Consejo de Paz para Gaza
Al cierre de esta historia, el Consejo de Paz para Gaza enfrenta su primer gran obstáculo: la oposición explícita de Israel. Sin su participación, cualquier iniciativa de gobernanza o reconstrucción queda seriamente limitada.
La paz en Gaza sigue siendo una promesa frágil, atrapada entre intereses geopolíticos, desconfianza histórica y urgencias humanitarias. Y aunque el nombre del consejo sugiere esperanza, su éxito dependerá de algo esencial: la voluntad real de dialogar con todos los actores involucrados.
Porque sin consenso, incluso los planes más ambiciosos corren el riesgo de convertirse en otro capítulo fallido en la larga historia del conflicto.
