La desnutrición aguda repunta pese al alto el fuego
La desnutrición de los niños en Gaza continúa siendo alarmante, incluso después del alto el fuego de octubre que prometía facilitar un mayor ingreso de ayuda humanitaria. Según nuevos datos de Unicef, alrededor de mil 300 menores fueron tratados sólo en ese mes por desnutrición aguda grave, una condición que pone en riesgo inmediato la vida y que refleja el deterioro sostenido de las condiciones de salud y alimentación en el enclave.

Aunque estas cifras son significativamente menores al pico registrado en agosto, cuando hasta 14 mil niños requirieron atención, continúan siendo cinco veces más altas que las registradas durante la breve tregua de febrero-marzo. Para los especialistas, la disminución es insuficiente y no representa aún una mejora real: los niños continúan llegando a los centros de salud con una pérdida severa de peso, falta de energía y signos avanzados de malnutrición.
Unicef alerta sobre bebés en peligro extremo
Durante una conferencia de prensa en Ginebra, Tess Ingram, portavoz de Unicef, describió escenas estremecedoras desde el terreno. Relató haber visto bebés que nacen con menos de un kilogramo de peso, luchando por respirar, con sus pequeños pechos moviéndose con esfuerzo para mantenerse con vida.
Estos casos, explicó, son el resultado de un sistema de alimentación roto por completo: madres desnutridas, escasez de alimentos básicos y una infraestructura sanitaria debilitada. La cadena de suministros continúa siendo insuficiente para cubrir las necesidades mínimas de la población infantil, considerada la más vulnerable en el contexto del conflicto.
Obstáculos que frenan el ingreso de ayuda
Pese a que el acuerdo del 10 de octubre permitió aumentar el flujo de asistencia, Unicef afirma que los obstáculos persisten. La ayuda puede ingresar en cantidades mayores que antes, pero se enfrenta a retrasos, inspecciones prolongadas, denegaciones de cargamentos, cierres repentinos de rutas y riesgos de seguridad que dificultan la distribución.
La agencia ha pedido reiteradamente que todos los cruces fronterizos hacia Gaza sean abiertos, pues la capacidad actual es insuficiente para responder a las necesidades urgentes. Los retrasos en la entrega de alimentos terapéuticos listos para usar —clave para tratar la desnutrición aguda grave— ponen en riesgo vidas que dependen de intervenciones inmediatas.
El acceso a alimentos sigue siendo limitado
Además de la ayuda humanitaria, el flujo comercial también es extremadamente bajo. Esto se traduce en precios inaccesibles para la mayoría de las familias. Unicef denunció que, por ejemplo, el kilogramo de carne cuesta cerca de 20 dólares, un precio imposible de cubrir para hogares que han perdido ingresos, vivienda o acceso a medios básicos de subsistencia.
Como resultado, la dieta cotidiana de miles de niños es insuficiente en calorías, proteínas y micronutrientes. Su organismo, ya debilitado, desarrolla rápidamente cuadros de desnutrición moderada y severa, especialmente cuando los episodios se combinan con enfermedades infecciosas propias de zonas de crisis.
Un panorama que exige acción internacional inmediata
Los especialistas coinciden en que la desnutrición infantil no solo refleja la falta de alimentos, sino también el colapso de servicios esenciales como el suministro de agua potable, la energía, la atención médica y la infraestructura para mantener refrigerados los alimentos terapéuticos.
Unicef advierte que sin un aumento sustancial y sostenido del acceso humanitario, las cifras podrían volver a incrementarse a niveles críticos en cuestión de semanas. La organización insiste en que los menores necesitan intervenciones nutricionales rápidas, así como condiciones mínimas de estabilidad para que los programas de salud pública puedan operar sin interrupciones.

Los datos recientes demuestran que la desnutrición aguda grave en Gaza continúa en niveles preocupantes, incluso bajo un alto el fuego que prometía facilitar el ingreso de ayuda. Aunque las cifras han disminuido respecto a meses anteriores, siguen siendo inaceptablemente altas y dejan claro que las restricciones, los cierres y la falta de suministros comerciales siguen afectando de forma crítica a los niños. Para Unicef y otras organizaciones, la prioridad es abrir más cruces, agilizar los controles y garantizar la llegada de alimentos terapéuticos y medicina básica. Sin una respuesta internacional más firme, miles de niños seguirán expuestos a un riesgo que podría evitarse.


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