Daneses boicot a productos de EU es una tendencia que gana fuerza en Copenhague y otras ciudades de Dinamarca, luego de que miles de ciudadanos comenzaran a descargar una aplicación móvil diseñada para identificar y evitar marcas estadunidenses en supermercados, como forma de protesta simbólica ante las recientes tensiones diplomáticas por Groenlandia.

El fenómeno gira en torno a Made O’Meter, una app gratuita que permite escanear productos y conocer su país de origen, ayudando a los consumidores a tomar decisiones conscientes sobre qué comprar y qué dejar en el estante.
Movimiento Danés: Una app que convierte el descontento político en acción cotidiana
La aplicación fue creada por Ian Rosenfeldt, un especialista en marketing digital que vive en Copenhague. Su idea surgió hace un año, tras integrarse a un grupo de Facebook formado por daneses interesados en boicotear productos de Estados Unidos.
Rosenfeldt explicó que muchos usuarios compartían la misma frustración: querían manifestar su desacuerdo con ciertas políticas, pero no sabían cómo hacerlo de manera práctica durante sus compras diarias.
“Las personas se preguntaban cómo llevar ese rechazo al plano real. Escanear códigos de barras no siempre deja claro si una marca es realmente estadunidense o europea”, relató. De ahí nació Made O’Meter, con el objetivo de ofrecer información clara y accesible en segundos.
Made O’Meter: Más de 30 mil descargas en solo tres días
El interés por la aplicación se disparó a finales de enero, en medio del punto más alto de la crisis diplomática transatlántica provocada por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia.
En apenas tres días, Made O’Meter registró cerca de 30 mil descargas, una cifra notable si se considera que desde su lanzamiento en marzo acumulaba poco más de 100 mil usuarios. El crecimiento repentino reflejó el impacto del debate político en el comportamiento del consumidor.
Aunque la mayoría de los usuarios se concentra en Dinamarca, Rosenfeldt señaló que también ha detectado un aumento de interés en otros países europeos, donde el tema de la soberanía y la influencia estadounidense genera discusiones similares.
Inteligencia artificial para identificar productos y sugerir alternativas
La versión más reciente de Made O’Meter integra inteligencia artificial para analizar varios productos al mismo tiempo desde la cámara del teléfono. La herramienta no solo detecta si una marca está vinculada a Estados Unidos, sino que también recomienda alternativas comparables fabricadas en Europa.
Los usuarios pueden personalizar sus preferencias, seleccionando opciones como “sin marcas de Estados Unidos” o “solo empresas con sede en la Unión Europea”. Según sus desarrolladores, el sistema alcanza una precisión superior al 95 por ciento, lo que ha fortalecido la confianza de los compradores.
Esta funcionalidad ha sido especialmente bien recibida en supermercados de Copenhague, donde es común ver a clientes escaneando estantes completos antes de decidir qué llevar a casa.

El consumo como forma de protesta silenciosa
Para muchos daneses, el uso de la aplicación representa una manera pacífica y cotidiana de expresar desacuerdo político. No se trata de manifestaciones masivas ni bloqueos, sino de un acto individual que, multiplicado por miles, busca enviar un mensaje económico y simbólico.
Expertos en comportamiento social señalan que este tipo de boicot digital refleja una tendencia creciente en Europa: ciudadanos que utilizan la tecnología para alinear sus hábitos de consumo con sus valores políticos y culturales.
Rosenfeldt subraya que su objetivo no es fomentar el odio hacia ningún país, sino ofrecer herramientas para que las personas puedan elegir con mayor información. “Se trata de tomar decisiones conscientes”, afirma.

Groenlandia, tecnología y un nuevo activismo del consumidor
El caso de Made O’Meter muestra cómo un conflicto diplomático puede trasladarse rápidamente al ámbito doméstico, influyendo en qué productos terminan en el carrito del supermercado.
Mientras continúan las conversaciones internacionales sobre Groenlandia, miles de daneses han encontrado en sus teléfonos una forma directa de participar en el debate global, demostrando que el activismo moderno ya no solo ocurre en las calles, sino también entre pasillos de alimentos y pantallas móviles.


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