Los fantasmas de la dictadura militar han regresado para atormentar a Corea del Sur. El expresidente Yoon Suk Yeol está en el centro de una investigación explosiva por su presunto intento de declarar la ley marcial en diciembre, un acto que ha sacudido los cimientos de la democracia del país.
La democracia de Corea del Sur, ganada con esfuerzo tras décadas de gobierno militar, se enfrenta a una prueba de estrés sin precedentes. El expresidente Yoon Suk Yeol fue citado a declarar este sábado por un fiscal especial que investiga su intento fallido de imponer la ley marcial en diciembre de 2024, un acto que ha sido calificado como un ataque directo a las instituciones democráticas del país.
El expresidente, que fue destituido por el Tribunal Constitucional en abril tras un proceso de impeachment, llegó a la oficina del fiscal en medio de una gran atención mediática, negándose a responder a las preguntas de los periodistas. Sus abogados han calificado la investigación de «motivada políticamente» y «llena de falsedad y distorsión».
El Día que la Democracia Contuvo la Respiración
El intento de declaración de ley marcial en diciembre «conmocionó a un país que se enorgullecía de haber superado la dictadura militar en la década de 1980».
Para los surcoreanos, la «ley marcial» no es un término legal abstracto; es una palabra cargada de historia y trauma. Evoca recuerdos de la represión brutal de los movimientos prodemocráticos, como la masacre de Gwangju en 1980. El intento de Yoon de invocar estos poderes es visto por muchos como una traición fundamental a la lucha democrática que define a la Corea del Sur moderna.
Un Expresidente Acorralado
La situación legal de Yoon es extremadamente precaria. Este no es su primer encuentro con la justicia por este caso:
- Destitución: Fue destituido por el parlamento y el Tribunal Constitucional confirmó la decisión en abril.
- Arresto Previo: Ya fue arrestado en enero por este mismo caso, aunque fue liberado 52 días después por tecnicismos legales.
- Fiscal Especial: Un equipo de más de 200 fiscales e investigadores, liderado por un fiscal especial, ha sido designado para llevar a cabo una investigación exhaustiva.
La narrativa es la de una caída en desgracia espectacular: de ser el máximo fiscal del país a ser elegido presidente, y ahora a enfrentarse a la posibilidad de una larga pena de prisión.
El Poder del Fiscal Especial
En la política surcoreana, la figura del fiscal especial es una herramienta poderosa y controvertida. Se utiliza para investigar la corrupción y los abusos de poder en las más altas esferas, y casi todos los expresidentes surcoreanos han sido investigados (y muchos encarcelados) después de dejar el cargo.
Este sistema demuestra, por un lado, que nadie está por encima de la ley. Por otro, fomenta ciclos de «venganza política», donde cada nueva administración utiliza el poder de la fiscalía para ajustar cuentas con la anterior. La investigación contra Yoon es la última manifestación de este patrón profundamente arraigado en la política surcoreana.
El caso contra Yoon Suk Yeol es más que un drama legal personal. Es un referéndum sobre la resiliencia de la democracia surcoreana. El resultado no solo determinará el futuro de un expresidente, sino que enviará un mensaje contundente sobre si las instituciones del país son lo suficientemente fuertes para resistir los impulsos autoritarios desde dentro.
