Un ataque nocturno con drones rusos sobre la ciudad portuaria de Odesa ha dejado al menos dos civiles muertos y 17 heridos. El impacto directo de un dron Shahed sobre un edificio residencial de 21 pisos desató el caos y la tragedia mientras los residentes dormían.
La madrugada de este sábado se tiñó de tragedia en Odesa, Ucrania, cuando un ataque ruso con drones impactó directamente un edificio de apartamentos, cobrando la vida de al menos dos personas, una pareja que se encontraba en su hogar, e hiriendo a 17 más, entre ellos tres niños. El ataque, que ha sido calificado como un acto de terror por las autoridades locales, representa una escalada en la ofensiva contra centros urbanos, ocurriendo en un momento de estancamiento diplomático en el conflicto.
Según informes de los servicios de emergencia ucranianos y del gobernador regional, Oleg Kiper, el ataque fue perpetrado con drones de tipo Shahed de fabricación iraní. Las defensas antiaéreas ucranianas lograron interceptar y derribar 22 de los 23 drones lanzados por las fuerzas rusas. Sin embargo, un único dron logró evadir las defensas y se estrelló contra el noveno piso de una torre residencial de 21 plantas, provocando un incendio devastador que se extendió a los pisos adyacentes y atrapó a numerosos residentes en medio del humo y los escombros.
El Rostro Humano de la Guerra: Testimonios de una Noche de Pánico
Los relatos de los sobrevivientes pintan un cuadro de pánico y desolación. Un testigo presencial, residente del edificio, describió el momento del impacto a medios locales: «La onda expansiva nos lanzó. Nuestro vecino estaba cubierto de sangre, su esposa gritaba». Los equipos de rescate trabajaron durante horas para evacuar a los residentes, entre ellos un niño de tres años que sufrió intoxicación por el humo y otro de siete años que se encuentra en estado moderado.
Las víctimas mortales fueron identificadas como una pareja cuyo apartamento recibió el impacto directo. Sus cuerpos fueron recuperados de entre los escombros por los equipos de emergencia, un sombrío recordatorio del costo humano de la guerra.
«Los equipos de emergencia han recuperado de los escombros el cuerpo de dos personas que murieron como resultado del ataque de un dron enemigo contra un edificio residencial», comunicó el gobernador Oleg Kiper a través de Telegram.
¿Diplomacia a Través del Terror? El Contexto del Ataque
Este bombardeo no ocurre en un vacío. Se produce en un contexto de negociaciones de paz estancadas. Apenas un día antes, el presidente ruso, Vladimir Putin, reconoció públicamente que las propuestas de paz presentadas por Moscú y Kiev son «diametralmente opuestas», señalando un profundo abismo entre las partes que dificulta cualquier avance diplomático.
La yuxtaposición de un ataque deliberado contra una zona civil con la admisión de un punto muerto en las negociaciones sugiere una estrategia calculada. Analistas internacionales señalan que estos ataques contra la población civil pueden ser interpretados como una forma de «diplomacia coercitiva» o «terrorismo de Estado», diseñada para infligir un costo psicológico y material a la sociedad ucraniana, con el objetivo de presionar al gobierno de Kiev para que ceda en la mesa de negociación.
El Ministerio de Defensa de Rusia no ha emitido comentarios sobre este ataque específico en Odesa. Sin embargo, en comunicados paralelos, afirmó haber derribado más de 40 drones ucranianos sobre territorio ruso y la península de Crimea, enmarcando el conflicto como una confrontación de agresiones mutuas.
La comunidad internacional sigue con atención estos desarrollos, mientras la población de Odesa y otras ciudades ucranianas vive bajo la amenaza constante de que el terror, una vez más, caiga del cielo.
