La seguridad del Estado ecuatoriano ha quedado en entredicho tras la fuga de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, de la Penitenciaría del Litoral. La huida, presuntamente orquestada con ayuda militar, ha resultado en la detención de 19 soldados y desata una crisis nacional.
La crisis de seguridad en Ecuador ha alcanzado un nuevo y alarmante clímax con la espectacular fuga de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, uno de los líderes del narcotráfico más peligrosos y buscados del país. Su escape de una cárcel de máxima seguridad, vestido de militar y con la presunta complicidad de sus custodios, no es solo una falla de seguridad; es una humillación para el Estado y la prueba más contundente del profundo nivel de infiltración del crimen organizado en las instituciones ecuatorianas.
La Fuga que Humilló al Estado
Alias ‘Fito’, considerado el criminal más buscado de Ecuador, se escapó de la Penitenciaría del Litoral, la prisión más grande y teóricamente una de las más vigiladas del país, ubicada en Guayaquil. La audacia de la operación es impactante: se fugó vestido con un uniforme militar, poniendo fin a una persecución de 17 meses desde su última evasión y dejando en evidencia la extrema vulnerabilidad del sistema carcelario.
Este evento demuestra que, a pesar de los múltiples estados de excepción y la declaración de un «conflicto armado interno» por parte del presidente Daniel Noboa, el control estatal dentro de las prisiones sigue siendo una ficción.
La Sombra de la Complicidad: 19 Militares Detenidos
Lo que eleva este incidente de una simple fuga a una crisis de Estado es el factor de la corrupción interna. El dato más grave y revelador es que 19 soldados han sido detenidos como sospechosos de haber orquestado y facilitado el escape.
Este hecho confirma los peores temores de los analistas: la estrategia de militarización de las cárceles, lejos de solucionar el problema, ha expuesto a las Fuerzas Armadas a la inmensa capacidad de corrupción de los grupos narcotraficantes. El Estado no solo lucha contra un enemigo externo; lucha contra un «enemigo interno» que ha penetrado sus propias filas. Las fuerzas destinadas a contener la amenaza se han convertido, en este caso, en sus cómplices.
Ecuador: ¿Al Borde de un Estado Fallido?
La fuga de ‘Fito’ es la punta del iceberg de un deterioro de la seguridad que ha llevado a Ecuador a una situación límite. El país se perfila para convertirse en el más violento de América Latina, con una tasa de homicidios que se disparó un 430% entre 2019 y 2024.
«El horrible deterioro de la estabilidad y la seguridad en Ecuador no ocurrió de la noche a la mañana». — Rebecca Bill Chávez, experta en la región.
Expertos en seguridad, como Jean Paul Pinto, han advertido que la estrategia de «mano dura» y la copia de modelos represivos como el de El Salvador son inútiles sin una política integral que ataque la corrupción y fortalezca la inteligencia estatal.
Ecuador parece atrapado en un círculo vicioso: la violencia creciente lleva al gobierno a adoptar medidas más extremas, como la nueva ley de inteligencia que permite el espionaje sin orden judicial. Sin embargo, estas medidas fracasan porque las instituciones que deben aplicarlas están corrompidas. Este fracaso produce nuevas demostraciones de poder del narco, como la fuga de ‘Fito’, lo que a su vez genera una demanda pública de medidas aún más drásticas, erosionando el estado de derecho sin resolver la crisis de fondo. Es una espiral descendente que pone a prueba la propia viabilidad del Estado ecuatoriano.


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