En un significativo y proactivo movimiento diplomático, el ejército de Corea del Sur ha cesado sus transmisiones de propaganda a través de altavoces en la frontera con Corea del Norte. Esta decisión del nuevo gobierno liberal de Seúl busca reducir las tensiones militares y abrir una puerta a la reanudación del diálogo en la península coreana.
La tensa frontera que divide a las dos Coreas se ha vuelto un poco más silenciosa. El miércoles, el ejército de Corea del Sur apagó la red de potentes altavoces que durante meses han estado emitiendo mensajes contra el régimen de Pyongyang y canciones de K-pop hacia el territorio norcoreano.
Esta acción representa el primer paso concreto del nuevo gobierno del presidente Lee Jae-myung para cambiar el rumbo de las relaciones intercoreanas, alejándose de la confrontación y apostando por la distensión.
«La Verdad, Sin Rodeos»: Seúl está realizando una audaz apuesta diplomática, esperando que un gesto unilateral de buena voluntad sea correspondido por Pyongyang.
Rompiendo un Círculo Vicioso
La decisión de apagar los altavoces busca desactivar un peligroso ciclo de provocaciones de «guerra psicológica» que había escalado las tensiones en los últimos meses. La secuencia de eventos fue la siguiente:
* Activistas surcoreanos enviaron globos con folletos anti-régimen y memorias USB con música y series surcoreanas hacia el Norte.
* Corea del Norte respondió lanzando miles de globos cargados con basura, desechos e incluso estiércol hacia el Sur.
* Corea del Sur, bajo el anterior gobierno conservador, reactivó en junio del año pasado las transmisiones por altavoz como represalia.
El nuevo gobierno de Seúl busca ahora romper este patrón. Un portavoz presidencial describió la medida como un «paso proactivo» para «restaurar la confianza en las relaciones intercoreanas y promover la paz en la península coreana».
La Reacción del Norte: Un Silencio Esperanzador
Pyongyang, que es extremadamente sensible a cualquier crítica a su liderazgo y que había calificado las transmisiones como una provocación intolerable, no ha emitido una respuesta oficial. Sin embargo, hay indicios de que el gesto de Seúl podría haber tenido un efecto inmediato.
El jueves por la mañana, el ejército surcoreano informó que las transmisiones de represalia de Corea del Norte no se habían escuchado en las zonas fronterizas del Sur, lo que sugiere que Pyongyang también podría haber silenciado sus propios altavoces.
Un Experimento Diplomático en Tiempo Real
Este movimiento representa un cambio fundamental en la estrategia de Corea del Sur. El anterior gobierno de Yoon Suk Yeol había adoptado una línea dura, fortaleciendo las alianzas militares con EE.UU. y Japón, lo que provocó la ira de Pyongyang y el colapso total del diálogo.
El presidente Lee Jae-myung está probando ahora un enfoque diferente: la desescalada unilateral como invitación al diálogo. La gran pregunta que ahora flota sobre la península es si este gesto será interpretado por Kim Jong Un como una oportunidad para la paz o como una señal de debilidad para ser explotada. El futuro de la seguridad en la región podría depender de la respuesta.


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