La aprobación del Congreso peruano cae al 4%: el colapso de la legitimidad democrática.
Olvidemos el término «crisis política», esto es un colapso total de legitimidad. Una nueva encuesta nacional ha revelado una cifra que resume el hartazgo de una nación: solo el 4% de los peruanos aprueba la gestión del Congreso de la República. Este número no es una estadística, es el certificado de defunción de la confianza ciudadana en su clase política.
Los datos del sondeo de Ipsos de julio de 2024 son contundentes y marcan el peor registro histórico para el Parlamento. Esta cifra se complementa con mediciones anteriores, como la del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) de mayo de 2025, que ubicaba la desaprobación del Congreso en un 93% y la de la presidenta Dina Boluarte en un 93.6%, evidenciando que el problema es sistémico y no se limita a una sola institución.
De hecho, según otra encuesta de Ipsos, el 70% de los peruanos considera que el Congreso es el principal responsable de la crisis política que atraviesa el país.
Las Causas de un Divorcio Anunciado
Este hartazgo no es abstracto; se alimenta de acciones concretas del Congreso que la ciudadanía percibe como una traición a sus intereses. Entre las más recientes y polémicas se encuentra el archivo de la denuncia constitucional contra la presidenta Dina Boluarte por las más de 60 muertes ocurridas durante las protestas sociales, una decisión ampliamente vista como un acto de «blindaje político» y complicidad.
A esto se suma la percepción generalizada de que los congresistas legislan de espaldas a la gente, priorizando sus propios beneficios, como aumentos de sueldo, mientras el país enfrenta graves problemas de inseguridad y corrupción. La desconexión es tal que, según analistas, tener experiencia parlamentaria se ha convertido en un «estigma» para cualquier candidato presidencial, un lastre que resta votos en lugar de sumar.
Análisis: Cuando la Desconfianza Rompe el Pacto Social
Una aprobación del 4% no refleja una simple impopularidad. Señala la ruptura del pacto social fundamental entre los ciudadanos y sus representantes. Indica que una abrumadora mayoría de la población considera que la institución legislativa no solo no la representa, sino que actúa activamente en contra de sus intereses.
Este vacío de legitimidad crea un terreno extremadamente fértil para soluciones autoritarias. Cuando las instituciones democráticas fallan de manera tan catastrófica, la gente empieza a buscar alternativas fuera del sistema. Una encuesta de Ipsos lo confirma de manera alarmante: un 57% de los peruanos afirma estar dispuesto a respaldar a «un líder fuerte que rompa las reglas» para poner orden.
«El Congreso es un problema. Desgasta mucho la imagen. Hoy día es un estigma tener experiencia parlamentaria». – Alfredo Torres, Presidente Ejecutivo de Ipsos Perú.
Perú se encuentra en un estado de «pre-autoritarismo latente». La crisis actual ya no es sobre quién gobierna, si la izquierda o la derecha, sino sobre la viabilidad del propio sistema democrático. El 4% es el síntoma más grave de que la ciudadanía podría estar dispuesta a sacrificar la democracia a cambio de un «orden» que las instituciones actuales son incapaces de proveer.
Esta inestabilidad política tiene consecuencias económicas tangibles. Ya ha provocado una rebaja en la calificación crediticia de Perú por parte de agencias como S&P Global Ratings y ha llevado a economistas como Waldo Mendoza a advertir sobre el fin del «largo ciclo de crecimiento económico peruano».
La cifra del 4% es un grito de alarma. Perú no solo enfrenta una crisis política; se asoma a un abismo donde la desconfianza total amenaza con devorar al propio sistema democrático.


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