Una declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en jaque a una de las cadenas de suministro más grandes del mundo. Tras su anuncio de que Coca-Cola «aceptó» sustituir el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF o HFCS, por sus siglas en inglés) por azúcar de caña en sus bebidas, la compañía confirmó que lanzará una nueva línea de productos con este endulzante en otoño. Esta decisión, enmarcada en la iniciativa «Make America Healthy Again» (MAHA), desata una compleja red de consecuencias económicas, logísticas y comerciales que impactan directamente a México.
El Anuncio que Sacudió a la Industria
El presidente Trump afirmó en sus redes sociales haber hablado con directivos de Coca-Cola para que utilizaran «AZÚCAR DE CAÑA REAL» en sus productos en Estados Unidos, calificándolo como «una muy buena jugada». Días después, durante la presentación de sus resultados trimestrales, Coca-Cola confirmó el plan, aunque matizando que se trata de una «oferta adicional» para expandir su portafolio y no un reemplazo total del JMAF, endulzante que ha utilizado en EE.UU. desde la década de 1980.
La medida responde a una creciente demanda de los consumidores por «ingredientes limpios» y a la presión de la administración Trump para eliminar ingredientes considerados artificiales o ultraprocesados de la cadena alimentaria.
El Impacto Económico: Un Dulce Muy Caro
El cambio, aunque sea parcial, no es trivial y tiene un costo significativo. El JMAF es considerablemente más barato en Estados Unidos debido a los subsidios al maíz y los altos aranceles al azúcar importado.
- Costo para la Industria: Según estimaciones de Reuters, un cambio total del JMAF al azúcar de caña podría implicar más de 1,000 millones de dólares anuales en costos adicionales para la industria.
- Impacto en el Consumidor: Este aumento podría traducirse en un incremento de hasta 50 centavos de dólar por lata para el consumidor final.
- Golpe a la Industria del Maíz: La Corn Refiners Association de EE.UU. ha advertido que la medida sería devastadora, costando miles de empleos en la industria alimentaria, deprimiendo los ingresos de los agricultores de maíz y aumentando la dependencia del azúcar extranjero.
«Reemplazar el jarabe de maíz de alta fructosa por azúcar de caña costaría miles de empleos… reduciría los ingresos agrícolas y aumentaría las importaciones de azúcar extranjera, todo ello sin ningún beneficio nutricional», advirtió la Corn Refiners Association.
La Oportunidad y el Reto para México
Aquí es donde México entra en la ecuación. Estados Unidos no es autosuficiente en la producción de azúcar de caña, dependiendo en gran medida de las importaciones para satisfacer su demanda. México es el principal exportador de azúcar a su vecino del norte, aunque sujeto a cuotas y aranceles bajo el T-MEC.
- Ventana de Oportunidad: Un aumento en la demanda de azúcar de caña en EE.UU. podría abrir una nueva ventana comercial para los ingenios azucareros mexicanos, potencialmente llevando a una renegociación de las cuotas de exportación establecidas en el tratado comercial.
- Desafíos Logísticos y Comerciales: Sin embargo, el azúcar de caña mexicano enfrenta barreras arancelarias de entre 20% y 35% si se superan los volúmenes permitidos, a diferencia del JMAF que goza de libre comercio. Un cambio masivo en la fórmula de Coca-Cola podría tensar los tratados comerciales y aumentar la presión logística en la frontera.
¿Es Realmente Más Saludable? El Debate Nutricional
A pesar de que la presión de Trump se enmarca en una campaña por la salud, nutricionistas y expertos critican la medida como en gran medida irrelevante desde el punto de vista sanitario.
Organizaciones como el Center for Science in the Public Interest (CSPI) y expertos en nutrición señalan que, calóricamente, el JMAF y el azúcar de caña son prácticamente idénticos. El problema, argumentan, no es el tipo de azúcar, sino el consumo excesivo de «calorías vacías» en bebidas azucaradas.
La decisión de Coca-Cola parece ser más una respuesta a la percepción del consumidor y a la presión política que a un cambio fundamentado en la ciencia nutricional. Mientras tanto, los mercados de futuros del azúcar ya han reaccionado al alza, y tanto productores como embotelladoras en México y Estados Unidos se mantienen en alerta ante una decisión que podría reconfigurar el dulce negocio de los refrescos.


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