China revela su arma secreta: el caza furtivo J-35 para portaaviones

China revela su arma secreta: el caza furtivo J-35 para portaaviones
China revela su arma secreta: el caza furtivo J-35 para portaaviones

China muestra por primera vez la producción en masa de su caza furtivo J-35, diseñado para desafiar la superioridad naval de EE.UU. Descubre su impacto tecnológico

En una calculada muestra de poderío militar y tecnológico, los medios estatales de China han revelado por primera vez imágenes que sugieren la producción en masa de su avanzado caza furtivo J-35, un avión diseñado para operar desde su nueva generación de portaaviones.

China ha desvelado una de sus cartas tecnológicas más importantes en la carrera por la supremacía militar en el Indo-Pacífico. Un reportaje en la televisión estatal ha mostrado, por primera vez, las instalaciones de producción de sus cazas furtivos de quinta generación, específicamente el modelo J-35, señalando un avance decisivo hacia su despliegue masivo en el nuevo y avanzado portaaviones del país, el Fujian.[22]

Esta revelación no es un descuido, sino un acto deliberado de «disuasión por transparencia». En un momento de máxima tensión regional, Beijing está enviando un mensaje inequívoco a sus adversarios y vecinos: su capacidad tecnológica y militar está creciendo a un ritmo acelerado.

El J-35: Un salto cualitativo para la armada china

El J-35 es la respuesta de China al F-35 de Estados Unidos, un caza furtivo de quinta generación diseñado específicamente para operaciones navales. Sus características clave incluyen:

  • Capacidades avanzadas: Está equipado con tecnología de sigilo (stealth), sistemas de guerra electrónica de última generación y capacidades para operar en múltiples dominios (aire, mar y tierra).[22]
  • Doble amenaza furtiva: Su despliegue, junto al ya operativo caza furtivo J-20, otorga a China la capacidad de operar dos tipos de aviones sigilosos simultáneamente, un privilegio que hasta ahora era exclusivo de Estados Unidos.[22]
  • Diseñado para el futuro: El J-35 está destinado a operar desde el portaaviones Tipo 003 Fujian, el cual está equipado con catapultas electromagnéticas (EMALS), una tecnología similar a la de los portaaviones más modernos de la Marina de EE.UU., que permite lanzar aviones más pesados y con más combustible y armamento.[22]

La exhibición pública de su línea de producción busca generar un impacto psicológico. A Estados Unidos le dice: «Tu ventaja tecnológica se está reduciendo». A Taiwán: «Tus defensas pueden ser superadas». Y a los vecinos de la región: «Alinearte con Washington es cada vez más arriesgado».

El sueño de una Armada de «aguas azules»

Este avance tecnológico es una pieza central en la ambición de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas en inglés) de transformarse. El objetivo es pasar de ser una fuerza de defensa costera a una armada de «aguas azules», capaz de proyectar poder a miles de kilómetros de sus costas y desafiar la hegemonía naval estadounidense en Asia.[22, 23]

Los portaaviones como el Fujian, equipados con cazas como el J-35, son los instrumentos para lograr este objetivo, permitiendo a China proteger sus intereses en el extranjero y consolidar su influencia regional.

«El J-35A [una variante del J-35] es un salto en sigilo, guerra electrónica y capacidades multidominio… diseñado para operaciones en todos los dominios, utilizando sigilo avanzado y sistemas en red.» – Análisis del Comando de Entrenamiento y Doctrina del Ejército de EE.UU. (TRADOC).[22]

Los límites del poder chino

A pesar de este impresionante avance, la balanza no se ha inclinado por completo. Analistas militares señalan que China todavía enfrenta limitaciones significativas.

  • Logística y Alcance: Sus portaaviones carecen de propulsión nuclear y de una red global de bases navales, lo que limita drásticamente su autonomía y alcance en comparación con la flota estadounidense.[22]
  • Factor Humano y Técnico: Existe una escasez reconocida de pilotos calificados para operaciones en portaaviones, un cuello de botella crítico. Además, se ha informado que las pruebas de sus catapultas EMALS han tenido un rendimiento inferior al de sus contrapartes estadounidenses.[22]

Por ahora, aunque el J-35 representa un desafío formidable, la ambición de China de una proyección de poder global sigue estando más anclada a las aguas regionales que a los océanos del mundo.

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