En una operación sin precedentes, el Departamento de Justicia de EE. UU. ha desarticulado una red criminal masiva, acusando a 324 personas, entre ellas 96 profesionales médicos, de participar en esquemas de fraude al sistema de salud por un valor de más de $14.6 mil millones.
Autoridades federales han anunciado los resultados de la «Redada Nacional de Fraude a la Salud 2025», la operación coordinada más grande en la historia del Departamento de Justicia, que ha expuesto una asombrosa red de corrupción, robo de identidad y abuso que se extendía por todo el país y tenía conexiones internacionales. Los esquemas fraudulentos, que superan los $14.6 mil millones, tenían como objetivo principal los programas de Medicare y Medicaid, diseñados para proteger a los ancianos y a los más vulnerables.
La Mayor Redada en la Historia: Cifras que Impactan
La escala de la operación es monumental. Según el Departamento de Justicia, las acciones se llevaron a cabo en 50 distritos federales y resultaron en:
- 324 acusados por cargos criminales.
- 96 médicos, enfermeras, farmacéuticos y otros profesionales con licencia médica implicados.
- Más de $14.6 mil millones en pérdidas fraudulentas previstas.
- Más de $245 millones incautados en efectivo, vehículos de lujo, criptomonedas y otros activos.
La Fiscal General, Pamela Bondi, declaró que la operación «imparte justicia a los actores criminales que se aprovechan de nuestros ciudadanos más vulnerables y roban a los contribuyentes estadounidenses que trabajan duro».
«Operation Gold Rush»: Cómo Funcionaba la Estafa de los $10.6 Mil Millones
El caso más grande dentro de la redada, bautizado como «Operation Gold Rush», representa por sí solo una pérdida de $10.6 mil millones. Una organización criminal transnacional compró docenas de empresas de suministros médicos en todo EE. UU. y utilizó las identidades robadas de más de un millón de beneficiarios de Medicare para presentar reclamaciones fraudulentas.
El esquema se centró en facturar miles de millones de dólares por equipos como catéteres urinarios que nunca fueron solicitados ni necesarios. La organización lavó las ganancias a través de criptomonedas y empresas fantasma en el extranjero. Las detenciones relacionadas con este caso se produjeron en EE. UU., Estonia y en la frontera con México, cuando los implicados intentaban escapar.
De Médicos a Criminales: La Traición de la Confianza
Uno de los aspectos más alarmantes de la redada es la profunda implicación de profesionales de la salud. Un total de 96 personas con licencia médica enfrentan cargos, no solo por fraude financiero, sino también por poner en peligro la salud de los pacientes.
En un conjunto de casos, 74 acusados, de los cuales 44 son profesionales médicos, fueron imputados por su presunto papel en el desvío ilegal de más de 15 millones de píldoras de opioides recetados y otras sustancias controladas. Estos médicos y farmacéuticos, en lugar de cuidar a sus pacientes, presuntamente alimentaron la crisis de opioides al traficar con medicamentos adictivos para su propio beneficio.
El Fraude de los Alotrasplantes de Heridas: Ancianos como Objetivo
Otro esquema particularmente cruel, con un valor de $1.1 mil millones, tuvo como objetivo a pacientes ancianos y vulnerables, muchos de ellos en cuidados paliativos. Siete acusados, incluidos cinco profesionales médicos, fueron imputados en Arizona y Nevada por aplicar «alotrasplantes de heridas amnióticas» médicamente innecesarios.
Según la acusación, estos tratamientos se aplicaban a heridas superficiales que no los requerían, a menudo sin la coordinación de los médicos tratantes y a cambio de millonarios sobornos ilegales, abusando de la confianza de los pacientes más frágiles.
«El fraude a la atención médica agota los recursos críticos de los programas destinados a ayudar a las personas que realmente necesitan atención médica.» – Kash Patel, Director del FBI.
Esta operación revela una evolución del fraude a la salud, que ha pasado de ser un delito local a una empresa transnacional sofisticada que utiliza tecnología de punta, como la inteligencia artificial para falsificar consentimientos de pacientes y las criptomonedas para ocultar sus ganancias ilícitas. La respuesta de las autoridades, utilizando análisis de datos avanzados para detectar las anomalías, marca un nuevo frente en la batalla para proteger el sistema de salud de la nación.
