El Viernes Santo es una de las fechas más relevantes para la comunidad católica, marcada por prácticas específicas que combinan tradición, liturgia y reflexión. A diferencia de otras celebraciones del calendario religioso, este día no incluye misa, sino una serie de actos que recuerdan la pasión y muerte de Jesucristo, eje central de la fe cristiana.
En templos de todo el país, el ambiente cambia de forma notable. Los altares permanecen sin adornos, las imágenes suelen cubrirse y el silencio sustituye a los cantos festivos. Se trata de una jornada que, más que celebrar, busca propiciar la introspección de los creyentes.
De acuerdo con el sacerdote José de Jesús Aguilar, el Viernes Santo “no es un día de luto vacío, sino un momento para entender el sentido del sacrificio de Cristo y lo que representa para los creyentes en su vida cotidiana”. Su explicación apunta a que las prácticas no son solo rituales, sino acciones con un significado espiritual concreto.
¿Cómo participar?
Una de las principales actividades es la participación en el Vía Crucis, una representación simbólica del camino de Jesús hacia la crucifixión. En muchas comunidades, esta práctica se realiza en calles y espacios públicos, con la participación activa de los fieles.
También se lleva a cabo la llamada Celebración de la Pasión del Señor, que incluye la lectura del Evangelio, la adoración de la cruz y la comunión. Aunque no es una misa como tal, sí es uno de los actos litúrgicos más importantes del día.
El ayuno y la abstinencia forman parte de las prácticas recomendadas. La Iglesia establece que los fieles deben evitar el consumo de carne y reducir la cantidad de alimentos. Más allá de la norma, se trata de un gesto de disciplina y acompañamiento simbólico al sufrimiento de Cristo.
“El ayuno no es solo dejar de comer, sino hacer espacio para la reflexión, para revisar la propia vida y las acciones diarias”, señala el sacerdote. Por ello, insiste en que el enfoque debe estar en el sentido espiritual y no únicamente en el cumplimiento externo.
Adoración, unidad y reconciliación
Otra práctica común es la visita a los templos para la adoración de la cruz. Los fieles se acercan de manera ordenada para expresar respeto y recogimiento ante este símbolo central del cristianismo.
En muchas familias, el Viernes Santo también se vive en casa. Se evita la música estridente, se limitan las actividades recreativas y se promueve un ambiente de calma. Algunas personas optan por dedicar tiempo a la oración personal o a la lectura de textos religiosos.
El sacerdote subraya que este día también puede ser una oportunidad para la reconciliación. “Es un buen momento para acercarse a los demás, pedir perdón o hacer las paces. El mensaje de la cruz también tiene que ver con eso”, explica.
En distintas regiones del país, las representaciones de la Pasión de Cristo forman parte de la tradición. Estas escenificaciones, algunas con décadas de historia, permiten a los asistentes comprender de manera más cercana los episodios que recuerda la Iglesia en esta fecha.
Aunque las formas de vivir el Viernes Santo pueden variar, la Iglesia coincide en que el sentido principal es detener el ritmo cotidiano y dedicar tiempo a la reflexión. No se trata de imponer una forma única, sino de mantener el significado del día.
CÓMO VIVIR EL SÁBADO DE GLORIA Y EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN
El Sábado de Gloria es considerado un día de espera. La Iglesia lo define como un momento de silencio, en el que no se celebran sacramentos durante el día. Por la noche, se realiza la Vigilia Pascual, una de las celebraciones más importantes del año, que incluye el encendido del cirio pascual, lecturas bíblicas y, en muchos casos, bautizos.
Para el Domingo de Resurrección, el tono cambia completamente. Es una jornada de celebración que conmemora la resurrección de Jesucristo. Las misas retoman su carácter festivo, se utilizan cantos y adornos, y las familias suelen reunirse.
Según el sacerdote José de Jesús Aguilar, este día “representa la esperanza y el sentido completo de la fe cristiana, porque la historia no termina en la cruz, sino en la vida”.


TE PODRÍA INTERESAR