La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) atraviesa días de atención mediática luego de los recientes hechos de violencia registrados en algunos de sus planteles. El rector Leonardo Lomelí Vanegas aseguró que la institución “no está rebasada” por estos acontecimientos y que, por el contrario, trabaja en reforzar sus protocolos de seguridad y en dar mayor prioridad a la salud mental de los estudiantes, con el fin de prevenir nuevas situaciones de riesgo.
Revisión de protocolos tras los hechos en el CCH Sur
Los incidentes ocurridos en el CCH Sur, donde un alumno atacó con un arma blanca a un compañero y a un trabajador antes de intentar suicidarse, encendieron las alarmas sobre la seguridad en los campus universitarios. Ante ello, Lomelí enfatizó que la UNAM revisará sus estrategias de reacción inmediata para actuar con mayor rapidez frente a riñas o actos violentos.
El rector recordó que en la FES Acatlán se contuvo recientemente una riña colectiva en la que un estudiante portaba un arma punzocortante, lo que muestra que sí existen mecanismos de respuesta efectivos. No obstante, subrayó que es necesario afinar los protocolos y mantener un diálogo abierto con estudiantes y padres de familia para instrumentar medidas adicionales.
Debate sobre el ingreso y revisión de pertenencias
Uno de los puntos que vuelve al debate es la posibilidad de revisar las mochilas y pertenencias de los alumnos al ingresar a los planteles. Lomelí reconoció que en el pasado esta medida fue controversial y generó oposición, pero destacó que la situación actual exige sensibilización y corresponsabilidad para garantizar la seguridad de todos.
La propuesta podría convertirse en un elemento central de la estrategia preventiva de la UNAM, siempre bajo un esquema de respeto a los derechos de los estudiantes y con un enfoque en la prevención temprana de riesgos.
Impacto de la pandemia y de las redes sociales en la violencia juvenil
El rector también reflexionó sobre las causas sociales que influyen en el aumento de la violencia entre jóvenes, señalando que la pandemia de Covid-19 dejó secuelas en la forma en que los estudiantes conviven y enfrentan la frustración o la soledad.
Asimismo, advirtió sobre el papel de las redes sociales en la difusión de mensajes violentos que pueden enganchar a los adolescentes. Ante esto, insistió en que las universidades deben ofrecer alternativas positivas que fortalezcan la salud emocional, el sentido de pertenencia y las oportunidades de desarrollo académico y personal.
“La UNAM no está rebasada”
Ante la pregunta de si la universidad se encuentra desbordada por la violencia, Lomelí Vanegas fue tajante: “No estamos rebasados. Enfrentamos la situación, la atendemos y corregimos lo que se debe corregir”.
Recordó que la UNAM atiende a millones de estudiantes en diferentes niveles y que la gran mayoría está enfocada en su formación y en construir un mejor futuro. Los hechos lamentables, aunque dolorosos, no representan la norma dentro de la institución.
El rector reiteró que los sucesos recientes deben ser un llamado a redoblar esfuerzos en la seguridad y en el acompañamiento psicológico, con el fin de evitar que los sentimientos de soledad lleven a los jóvenes a tomar decisiones erróneas.
Redoblar esfuerzos por el bienestar estudiantil
Durante la inauguración del foro “Primer Modelo Universitario de la UNAM”, Lomelí recordó que lo sucedido en el CCH Sur significó la pérdida de dos vidas: la de la víctima y la del agresor. Por ello, insistió en que el compromiso de la institución es doble: garantizar entornos seguros y atender las necesidades emocionales de los universitarios.
La apuesta de la UNAM es que los estudiantes cuenten con espacios donde se priorice la convivencia sana, el acceso a atención psicológica oportuna y el desarrollo de habilidades que les permitan enfrentar los retos actuales sin caer en dinámicas violentas.
La postura del rector Leonardo Lomelí deja claro que la UNAM no está rebasada por la violencia, pero sí reconoce la necesidad de adaptar y fortalecer sus protocolos de seguridad, al mismo tiempo que coloca la salud mental como un eje prioritario de acción.
En un contexto donde la juventud enfrenta presiones sociales, secuelas de la pandemia y la influencia de mensajes en redes, la máxima casa de estudios busca ser un referente de prevención, atención y resiliencia. La clave, según Lomelí, está en no minimizar los hechos, sino en atenderlos con rapidez, sensibilidad y una visión integral que combine seguridad y bienestar emocional para la comunidad universitaria.


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