Con una votación unánime de 415 votos, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley General de Vida Silvestre que marca un precedente en materia de protección y bienestar animal. A partir de esta reforma, queda prohibido en todo el país el uso de mamíferos marinos —como delfines, orcas y lobos marinos— para aprovechamiento extractivo, ya sea comercial o de subsistencia, así como para espectáculos fijos o itinerantes.
Se trata de una victoria legislativa impulsada por el creciente clamor social y ambientalista que pide poner fin al cautiverio animal con fines lucrativos o recreativos. La reforma también representa un nuevo estándar legal en Latinoamérica, donde la explotación de mamíferos marinos en acuarios y parques acuáticos ha sido una práctica frecuente durante décadas.
¿Qué implica la reforma aprobada por la Cámara de Diputados?
La nueva legislación prohíbe categóricamente el uso de mamíferos marinos para cualquier actividad humana que no esté expresamente permitida por ley. Entre los puntos clave destacan:
- Se prohíbe el uso de delfines, orcas, lobos marinos y otros mamíferos marinos en espectáculos o actividades de entretenimiento, sean fijos o itinerantes.
- No se podrán usar estas especies con fines comerciales o de subsistencia, como venta o pesca no regulada.
- La única excepción es la investigación científica con fines de protección y conservación, siempre que esté avalada por instituciones académicas o científicas registradas ante la autoridad.
- Para cetáceos en cautiverio por fines de conservación, se exige que vivan en corrales marinos naturales y no en estructuras artificiales como albercas o estanques de concreto.
- También se extiende la prohibición al aprovechamiento extractivo de primates, sin importar su especie, salvo en los mismos términos de conservación y reproducción asistida.
Investigación con causa: cómo se avalará el trabajo científico
Uno de los pilares de la reforma es que la ciencia sí podrá intervenir, pero con estrictas condiciones. Toda investigación deberá estar:
- Realizada o respaldada por instituciones académicas o de investigación oficiales,
- Registrada formalmente ante la Semarnat,
- Respaldada por un protocolo aprobado por la Secretaría,
- Y dirigida a objetivos de conservación, reintroducción o repoblación de especies amenazadas o en peligro de extinción.
Con esto, se prioriza la ética científica y se protege la integridad de las especies involucradas, evitando abusos bajo el pretexto de estudios que no tienen valor conservacionista.
Hacia el fin del cautiverio como espectáculo
La reforma pone fin a una era de espectáculos acuáticos que, aunque en su momento se consideraron “educativos” o “familiares”, hoy son fuente de controversia por los daños físicos y psicológicos que provocan a los animales. Numerosos estudios han documentado los efectos del confinamiento prolongado, el estrés y la privación sensorial en orcas, delfines y otros mamíferos marinos.
Con la nueva legislación, México se alinea a los estándares internacionales más estrictos en bienestar animal. Países como Canadá, Francia y Costa Rica ya han prohibido este tipo de actividades, y ahora la legislación mexicana refuerza ese compromiso regional.
¿Cuándo entra en vigor esta reforma?
Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, la reforma fue enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien deberá publicarla en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Según lo estipulado, la ley entrará en vigor 180 días después de su publicación, permitiendo así un periodo de transición para adecuaciones normativas y logísticas.
Esto también abre un espacio para que los espacios que actualmente mantienen mamíferos marinos en cautiverio puedan reconvertirse o adecuarse a los nuevos lineamientos de conservación.
Una señal de compromiso ambiental del nuevo gobierno
La aprobación de esta reforma no es solo una respuesta legislativa: es también una señal política del nuevo gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, quien ha manifestado en múltiples ocasiones su interés por una agenda ambiental y de derechos animales más sólida.
Activistas y organizaciones de la sociedad civil han celebrado esta decisión como una victoria moral y jurídica, fruto de años de campañas, denuncias y trabajo conjunto con legisladores comprometidos con el bienestar animal.
Un nuevo horizonte para el trato digno de los animales
La reforma a la Ley General de Vida Silvestre es un paso firme hacia un México más consciente del valor de la vida no humana. Con esta decisión, se cierran las puertas al espectáculo basado en la explotación de mamíferos marinos y se abren caminos a la conservación científica, el respeto a la biodiversidad y el desarrollo de una sociedad más ética.
El país ha dicho claro: los océanos no son circos, y los animales no son entretenimiento.
Un paso histórico: México legisla en favor del bienestar de los mamíferos marinos
Con una votación unánime de 415 votos, la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley General de Vida Silvestre que marca un precedente en materia de protección y bienestar animal. A partir de esta reforma, queda prohibido en todo el país el uso de mamíferos marinos —como delfines, orcas y lobos marinos— para aprovechamiento extractivo, ya sea comercial o de subsistencia, así como para espectáculos fijos o itinerantes.
Se trata de una victoria legislativa impulsada por el creciente clamor social y ambientalista que pide poner fin al cautiverio animal con fines lucrativos o recreativos. La reforma también representa un nuevo estándar legal en Latinoamérica, donde la explotación de mamíferos marinos en acuarios y parques acuáticos ha sido una práctica frecuente durante décadas.
¿Qué implica la reforma aprobada por la Cámara de Diputados?
La nueva legislación prohíbe categóricamente el uso de mamíferos marinos para cualquier actividad humana que no esté expresamente permitida por ley. Entre los puntos clave destacan:
- Se prohíbe el uso de delfines, orcas, lobos marinos y otros mamíferos marinos en espectáculos o actividades de entretenimiento, sean fijos o itinerantes.
- No se podrán usar estas especies con fines comerciales o de subsistencia, como venta o pesca no regulada.
- La única excepción es la investigación científica con fines de protección y conservación, siempre que esté avalada por instituciones académicas o científicas registradas ante la autoridad.
- Para cetáceos en cautiverio por fines de conservación, se exige que vivan en corrales marinos naturales y no en estructuras artificiales como albercas o estanques de concreto.
- También se extiende la prohibición al aprovechamiento extractivo de primates, sin importar su especie, salvo en los mismos términos de conservación y reproducción asistida.
Investigación con causa: cómo se avalará el trabajo científico
Uno de los pilares de la reforma es que la ciencia sí podrá intervenir, pero con estrictas condiciones. Toda investigación deberá estar:
- Realizada o respaldada por instituciones académicas o de investigación oficiales,
- Registrada formalmente ante la Semarnat,
- Respaldada por un protocolo aprobado por la Secretaría,
- Y dirigida a objetivos de conservación, reintroducción o repoblación de especies amenazadas o en peligro de extinción.
Con esto, se prioriza la ética científica y se protege la integridad de las especies involucradas, evitando abusos bajo el pretexto de estudios que no tienen valor conservacionista.
Hacia el fin del cautiverio como espectáculo
La reforma pone fin a una era de espectáculos acuáticos que, aunque en su momento se consideraron “educativos” o “familiares”, hoy son fuente de controversia por los daños físicos y psicológicos que provocan a los animales. Numerosos estudios han documentado los efectos del confinamiento prolongado, el estrés y la privación sensorial en orcas, delfines y otros mamíferos marinos.
Con la nueva legislación, México se alinea a los estándares internacionales más estrictos en bienestar animal. Países como Canadá, Francia y Costa Rica ya han prohibido este tipo de actividades, y ahora la legislación mexicana refuerza ese compromiso regional.
¿Cuándo entra en vigor esta reforma?
Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, la reforma fue enviada a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien deberá publicarla en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Según lo estipulado, la ley entrará en vigor 180 días después de su publicación, permitiendo así un periodo de transición para adecuaciones normativas y logísticas.
Esto también abre un espacio para que los espacios que actualmente mantienen mamíferos marinos en cautiverio puedan reconvertirse o adecuarse a los nuevos lineamientos de conservación.
Una señal de compromiso ambiental del nuevo gobierno
La aprobación de esta reforma no es solo una respuesta legislativa: es también una señal política del nuevo gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, quien ha manifestado en múltiples ocasiones su interés por una agenda ambiental y de derechos animales más sólida.
Activistas y organizaciones de la sociedad civil han celebrado esta decisión como una victoria moral y jurídica, fruto de años de campañas, denuncias y trabajo conjunto con legisladores comprometidos con el bienestar animal.
Un nuevo horizonte para el trato digno de los animales
La reforma a la Ley General de Vida Silvestre es un paso firme hacia un México más consciente del valor de la vida no humana. Con esta decisión, se cierran las puertas al espectáculo basado en la explotación de mamíferos marinos y se abren caminos a la conservación científica, el respeto a la biodiversidad y el desarrollo de una sociedad más ética.
El país ha dicho claro: los océanos no son circos, y los animales no son entretenimiento.


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