Tulum, el otro paraíso eco-chic, se ve empañado por una alarmante combinación de fraudes inmobiliarios que han dejado cientos de víctimas, una devastadora deforestación en áreas protegidas y un desarrollo urbano descontrolado que amenaza su frágil ecosistema y su reputación internacional.
El sueño de poseer un rincón en el paraíso de Tulum se ha convertido en una amarga pesadilla para cientos de inversores, en su mayoría extranjeros. Paralelamente, el crecimiento explosivo y a menudo caótico del destino está dejando una profunda cicatriz en su invaluable entorno natural. La imagen de Tulum como un santuario de lujo sostenible y conciencia ecológica se resquebraja ante la evidencia de prácticas predatorias y una aparente falta de control efectivo.
Fraude inmobiliario: Millones perdidos y vidas truncadas
Uno de los escándalos más sonados es el protagonizado por la desarrolladora Akela Development Group, que operaba bajo la marca «Solemn». Prometiendo condominios de lujo con amenidades de primer nivel, atrajeron a cientos de compradores que invirtieron sus ahorros, con unidades valoradas en torno a los 200,000 dólares. La realidad fue desoladora: proyectos inconclusos, terrenos vacíos y, en algunos casos, la ausencia de títulos de propiedad.
* Víctimas y Pérdidas: Se estima que hay más de 70 inmuebles vendidos en preventa que nunca fueron entregados solo en este esquema. Erin Norris, una ciudadana estadounidense, invirtió 191,000 dólares, realizando un pago inicial de 107,000 dólares por un departamento que jamás se construyó. Los abogados de la región han llegado a recibir más de dos llamadas diarias de personas afectadas por este tipo de fraudes.
* Consecuencias Trágicas: El escándalo se agravó con la aparición sin vida de uno de los socios de Akela Development en una playa, el presunto suicidio de otro fundador y la huida del país del tercero. Esto ha dejado a los compradores en un limbo legal, con escasas opciones para recuperar su dinero.
* Sistema Judicial Lento: Las demandas avanzan con extrema lentitud, en parte debido a la falta de digitalización en los tribunales de Quintana Roo.
Este patrón de fraude no parece ser un caso aislado, sino un síntoma de un mercado sobrecalentado y, en apariencia, con una supervisión deficiente, donde desarrolladores sin escrúpulos o sin experiencia han encontrado terreno fértil.
Devastación ambiental: La selva y los manglares en peligro
El «boom inmobiliario» no solo ha afectado los bolsillos de los inversores, sino también el corazón ecológico de Tulum. La presión por desarrollar ha llevado a la invasión de áreas naturales protegidas y a la deforestación ilegal:
* Reserva de Sian Ka’an Amenazada: Entre 2017 y 2024, se acumularon 161 denuncias por desmonte ilegal de manglar y dunas en la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an, Patrimonio de la Humanidad. El desarrollo turístico descontrolado está generando contaminación lumínica y sonora en sus colindancias.
* Libramiento Ilegal de Tulum: Se talaron clandestinamente 26 kilómetros de selva para un proyecto de libramiento carretero (a la altura del km 281 de la carretera 307 Cancún-Tulum) sin contar con manifestación de impacto ambiental ni cambio de uso de suelo que lo respaldara.
* Impactos del Tren Maya: Ambientalistas han denunciado que pilotes del Tren Maya han perforado cavernas en el sistema Aktun T’uyul, derramando cemento y poniendo en riesgo el vasto sistema de ríos subterráneos y cenotes de la península, la reserva de agua dulce más grande de México.
Este desarrollo «desaforado» pone en jaque la sostenibilidad del destino y la promesa de un turismo en armonía con la naturaleza.
Sargazo: Otro Golpe al Entorno
A los problemas de desarrollo y fraude se suma la crisis del sargazo, que también afecta las playas de Tulum, complicando aún más el panorama ambiental y turístico del municipio.
La erosión de una marca
Estos problemas interconectados –fraude, daño ambiental, crecimiento desmedido– están minando la confianza en Tulum. Lo que comenzó como una alternativa más tranquila y ecológica a otros destinos masificados, corre el riesgo de perder su esencia y su atractivo si no se toman medidas drásticas y efectivas para regular el desarrollo, proteger el medio ambiente y garantizar la justicia para las víctimas de prácticas ilegales. La promesa de la Presidenta Claudia Sheinbaum, en diciembre de 2024, de investigar los desarrollos ilegales en Quintana Roo es un rayo de esperanza, pero se requieren acciones concretas y urgentes.
«Tulum empieza a tener un desarrollo turístico que no está controlado, que ha venido creciendo así, desaforadamente. Empieza a causar un impacto a nuestros alrededores y a nuestra reserva».
La situación actual es una llamada de atención sobre cómo el éxito y la alta demanda, sin una gobernanza fuerte y una planificación adecuada, pueden llevar a un destino a una encrucijada crítica.


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