Más allá del operativo, el traslado masivo de reos en Cancún responde a una estrategia calculada para desarticular el «autogobierno» criminal. Autoridades buscan terminar con los negocios ilícitos que, afirman, hacían más atractivo permanecer en prisión que escapar.
CANCÚN, Q. Roo.- El sorpresivo traslado de 43 reos de alta peligrosidad del penal de Cancún es mucho más que un simple movimiento de internos; es una pieza clave en la estrategia del gobierno de Quintana Roo para desmantelar las estructuras de poder criminal que han operado con impunidad desde el interior de las cárceles estatales durante décadas.
La operación, ejecutada en la madrugada por fuerzas estatales y federales, busca atacar la raíz del problema: el «autogobierno». Este fenómeno, reconocido por las propias autoridades, permitía a los líderes de grupos delictivos controlar actividades económicas dentro del penal, desde la venta de productos en tiendas hasta el cobro por visitas conyugales, generando ganancias que convertían a la prisión en un lucrativo centro de operaciones.
La Lógica Detrás de la «Incomodidad»
El secretario de Seguridad Ciudadana, Julio César Gómez Torres, ha sido explícito sobre el objetivo. Según sus declaraciones, la implementación de «orden, control y disciplina» ha hecho que los líderes criminales «ya no estén cómodos» dentro del penal, lo que ha incrementado los intentos de fuga. En esencia, la estrategia consiste en hacer que la cárcel deje de ser un negocio rentable para el crimen organizado.
«Por eso antes los reos no se iban, porque dentro había más negocio… ahorita ya no están cómodos y buscan la manera de salirse», sentenció Gómez Torres en marzo, anticipando la necesidad de acciones contundentes como la que se acaba de ejecutar.
Este enfoque se alinea con los esfuerzos por mejorar la calificación del sistema penitenciario del estado. Quintana Roo logró un avance histórico en la evaluación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), escalando 15 posiciones, del lugar 31 en 2023 al 16 en 2024. Este logro, según analistas, ha proporcionado al gobierno el capital político necesario para emprender acciones más profundas y arriesgadas, como la desarticulación de las cúpulas criminales internas.
¿Qué Significa «Alta Peligrosidad»?
Aunque no se han revelado las identidades de los 43 reos trasladados, la clasificación de «alta peligrosidad» implica que se trata de individuos con un rol jerárquico en organizaciones delictivas, responsables de generar violencia tanto dentro como fuera de la prisión. Su traslado a penales federales de máxima seguridad tiene como fin:
* Romper la comunicación con sus células operativas en el exterior.
* Impedir que continúen extorsionando y controlando a otros internos.
* Crear un vacío de poder que, idealmente, será ocupado por la autoridad estatal y no por un grupo rival.
Retos y Riesgos de la Estrategia
La medida, aunque necesaria para recuperar el control, no está exenta de riesgos. La principal preocupación es la posible reacción de los grupos criminales afectados. La desestabilización de sus estructuras de mando podría provocar:
* Luchas internas por el control de las plazas dentro y fuera del penal.
* Actos de violencia en las calles como represalia o como una demostración de fuerza.
* Intentos de corrupción del nuevo personal penitenciario para reconstruir sus redes.
El secretario Gómez Torres ha reconocido estos desafíos, informando que se mantiene una rotación constante de personal penitenciario, incluyendo directores y custodios, para mitigar los riesgos de corrupción.
El éxito de este operativo no se medirá solo por la ausencia de fugas, sino por una disminución sostenida de los delitos que se originan desde el penal, como la extorsión telefónica y el secuestro virtual. La paz en las calles de Cancún depende, en gran medida, del orden que se logre imponer tras los muros de su prisión.


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