Protesta de alcaldes. Con esa expresión formal y solemne comenzó una nueva etapa política en Veracruz, donde 211 presidentes municipales, junto con síndicos y cabildos, asumieron legalmente el control de sus ayuntamientos en una jornada que no solo fue administrativa, sino profundamente simbólica para el futuro del estado.
La protesta de alcaldes en Veracruz, realizada el miércoles 31 de diciembre, marcó el cierre de un ciclo electoral intenso y el inicio de una reconfiguración territorial del poder local. Cada acto protocolario, más allá del juramento, representó el arranque de decisiones que impactarán directamente en la vida cotidiana de millones de veracruzanos.
Un mapa político que cambia desde los municipios
De acuerdo con cifras oficiales del Organismo Público Local Electoral de Veracruz (OPLE), el nuevo escenario municipal refleja una distribución política fragmentada, donde ninguna fuerza concentra un dominio absoluto, pero algunas consolidan ventajas estratégicas.
La coalición Morena–PVEM encabeza el control municipal con 61 presidencias, a las que se suman 9 municipios ganados por Morena en solitario y 7 por el Partido Verde, reforzando su presencia territorial. Sin embargo, Movimiento Ciudadano emerge como la segunda fuerza política estatal, gobernando 39 municipios, un crecimiento que no pasa desapercibido en el tablero político nacional.
El PAN, con 34 ayuntamientos, y el PT, con 29, mantienen presencia relevante, mientras que el PRI, con solo 24 municipios, confirma su declive en una entidad que durante décadas fue uno de sus bastiones históricos.
La protesta de alcaldes y el avance de la paridad de género
Uno de los elementos más destacados de esta protesta de alcaldes es la consolidación de la paridad de género en los gobiernos municipales. Aunque la mayoría de las presidencias municipales siguen ocupadas por hombres, las sindicaturas y regidurías muestran un avance histórico de las mujeres en la política local.
La consejera presidenta del OPLE Veracruz, Marisol Alicia Delgadillo Morales, subrayó que 449 regidurías (71.26%) fueron asignadas a mujeres, frente a 177 para hombres (28.09%), garantizando además la representación plural de las fuerzas políticas que superaron el 3% de la votación.
Este dato no es menor: implica que las decisiones sobre presupuesto, obra pública, desarrollo social y vigilancia municipal tendrán una perspectiva más diversa, algo que durante años fue una deuda pendiente en la política local.
El respaldo del gobierno estatal y el mensaje político
Durante varias ceremonias de protesta, la gobernadora de Veracruz acompañó a alcaldes emanados de Morena, como Rosa María Hernández Espejo en el puerto de Veracruz, Daniela Griego Ceballos en Xalapa y Pedro Miguel Rosaldo García en Coatzacoalcos.
Su mensaje fue claro y directo:
“Vamos a ayudar con todo a todos los alcaldes, con todos vamos a trabajar”.
La frase, pronunciada en el contexto de la protesta de alcaldes, busca enviar una señal de gobernabilidad y coordinación institucional, aunque también refuerza la expectativa de resultados concretos en seguridad, servicios públicos y desarrollo económico.
La sombra de la elección anulada
No todo fue celebración. Un día antes de la toma de protesta, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación anuló una elección municipal debido a rebase de topes de campaña. La resolución dejó fuera de la protesta a Citlali Medellín, candidata ganadora del PVEM, e instruyó al OPLE a organizar una elección extraordinaria.
Este hecho introduce un elemento de tensión y recuerda que la legalidad electoral sigue siendo un tema sensible en Veracruz, donde cada decisión judicial puede alterar el equilibrio político local.
Un nuevo ciclo que apenas comienza
La protesta de alcaldes no es el final del proceso, sino apenas el principio. A partir de ahora, los nuevos gobiernos municipales enfrentarán retos inmediatos: finanzas limitadas, demandas sociales acumuladas y una ciudadanía cada vez más crítica y vigilante.
El verdadero juicio no vendrá del protocolo, sino de los resultados. Porque en Veracruz, más que nunca, la protesta de alcaldes es también una prueba de credibilidad política que se medirá día a día en las calles, colonias y comunidades del estado.
La protesta de alcaldes marca el inicio de un nuevo capítulo para Veracruz, uno donde el poder local, la paridad y la pluralidad política definirán el rumbo de los próximos años.


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